martes, 6 de junio de 2017

Eckhart Tolle

La mente egotista está completamente condicionada por el pasado. Su condicionamiento es doble y consta de contenido y estructura. 
Para el niño que llora amargamente porque ya no tiene su juguete, éste representa el contenido.
Es intercambiable con cualquier otro contenido, otro juguete u objeto.
El contenido con el cual nos identificamos está condicionado por el entorno, la crianza y la cultura que nos rodea. El hecho de que sea un niño rico o pobre, o que el juguete sea un trozo de madera en forma de animal o un aparato electrónico sofisticado no tiene importancia en lo que se refiere al sufrimiento provocado por su pérdida.
La razón por la que se produce ese sufrimiento agudo está oculta en la palabra "mío" y es estructural.
La compulsión inconsciente de promover nuestra identidad a través de la asociación con un objeto es parte integral de la estructura misma de la mente egotista.
Una de las estructuras mentales básicas a través de la cual entra en existencia el ego, es la identificación.
El vocablo "identificación" viene del latín "ídem" que significa "igual" y "facere" que significa "hacer".
Así, cuando nos identificamos con algo, lo "hacemos igual". 
¿Igual a qué? Igual al yo.
Dotamos a ese algo de un sentido de ser, de tal manera que se convierte en parte de nuestra "identidad".
En uno de los niveles más básicos de identificación están las cosas: el juguete se convierte después en el automóvil, la casa, la ropa, etc. 
Tratamos de hallarnos en las cosas, pero nunca lo logramos del todo y terminamos perdiéndonos en ellas.
Ese es el destino del ego.





No hay comentarios: