jueves, 27 de junio de 2019

Sé como un junco

Un junco conversaba con un roble en un día soleado y le decía: “Estoy impresionado por tu fortaleza, tu altura y tu capacidad de dar sombra, pero hay algo que creo que deberías cambiar. 
Eres demasiado rígido, no tienes flexibilidad.” El roble, que tenía debajo de sus ramas a varias personas protegiéndose del sol, le respondió: “¿De qué hablas? Soy muy útil, la gente me busca. ¿Cómo que no soy flexible? Mis ramas se mueven con el viento”. 
Luego el sol se ocultó, vinieron vientos huracanados y las personas huyeron a refugiarse. El junco soportó la fuerza del viento, logrando incluso una posición horizontal. El roble en cambio, hizo todo su esfuerzo por resistir, pero el viento terminó arrancándolo de raíz y lanzándolo por los aires. Al día siguiente terminó cortado como leña.



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