lunes, 23 de enero de 2017

El gran guerrero: un cuento zen

Una vez vivió un gran guerrero.

Aunque bastante viejo, aún podía derrotar a cualquier retador.

Su reputación se extendió a lo largo y ancho del país, y muchos estudiantes se reunieron para estudiar con él.

Un día, un infame joven guerrero llegó a la aldea.

Estaba determinado a ser el primer hombre en derrotar al gran maestro.

Junto con su fuerza, tenía una inexplicable habilidad de percibir y explotar cualquier debilidad en un adversario.

Esperaba a que su rival hiciera el primer movimiento, revelando su punto débil, y después golpeaba con una despiadada fuerza y a una velocidad de relámpago.

Nunca nadie había durado en un combate con el guerrero más allá del primer movimiento.

Muy en contra del consejo de sus preocupados estudiantes, el viejo maestro aceptó con mucho gusto el desafío del joven guerrero.

Cuando los dos estuvieron en guardia para la lucha, el joven guerrero comenzó a lanzar insultos al viejo maestro.

Tiró mugre y escupitajos en su cara.

Por horas lo atacó verbalmente con cada maldición e insulto conocido por los hombres.

Pero el viejo guerrero simplemente estaba parado allí, inmóvil y tranquilo.

Finalmente, el joven guerrero se agotó.

Sabiendo que había sido derrotado, se marchó, sintiéndose avergonzado.

Algo decepcionados porque no luchó con el insolente joven, los estudiantes se reunieron alrededor del viejo maestro y le preguntaron:

“¿Cómo pudo usted aguantar tal indignidad? ¿Cómo lo alejó?”

El maestro respondió:

“Si alguien viene a darles un regalo y ustedes no lo reciben , ¿a quién pertenece el regalo?”.

“Si alguien los insulta y ustedes no reciben esos insultos, ¿ a quién pertenecen los insultos ?”


No hay comentarios: