martes, 30 de julio de 2013

William Faulkner


El hombre o la mujer que hoy se dedica a escribir debe tener siempre presentes los problemas del corazón humano en conflicto consigo mismo (amor, honor, piedad, orgullo, compasión, sacrificio) que es lo único que puede generar buena literatura porque es de lo único que merece la pena escribir, que merece la agonía y el sudor.

Quien olvida eso trabaja bajo una maldición. No escribe acerca del amor sino acerca de la lujuria, acerca de derrotas en las cuales nadie pierde nada de valor, acerca de victorias sin esperanza y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Sus aflicciones no afligen hasta lo más hondo de un modo universal, no dejan cicatrices. No escribe acerca del corazón sino acerca de las glándulas.



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