sábado, 11 de agosto de 2018
El poder de gong
Es una herramienta única para alcanzar altos estados de meditación y conciencia.
El Gong se considera mágico por muchas civilizaciones. Se utilizaban para curar a los enfermos, expulsar los malos espíritus, y convocar a los elementos. Incluso se creía que con el toque de gong se podría liberar al cuerpo de la enfermedad y dar felicidad y fuerza a quien lo recibe. En las antiguas civilizaciones asiáticas el gong ha jugado un papel importante en las ceremonias, rituales y viajes interiores entre todos los pueblos del mundo. Las muertes, los nacimientos, matrimonios y las iniciativas emprendedoras eran acompañadas por el sonido Gong.
El gong es una perfecta fuente de resonancia holística que produce múltiples tonos en un espectro continuo de sonido. La experiencia es como estar envuelto en una crisálida pudiendo llegar a sentir como te fundes dentro del campo de sonido.
En la década de 1980, el profesor y músico Johannes Heimrath dirigió muchos talleres y sesiones de sanación con gong. Descubrió que el sonido del gong fue de gran ayuda para aliviar el dolor, especialmente los dolores de cabeza cuello, dificultades menstruales y calambres en el pecho y el sistema respiratorio superior.
El gong es una perfecta fuente de resonancia holística que produce múltiples tonos en un espectro continuo de sonido. La experiencia es como estar envuelto en una crisálida pudiendo llegar a sentir como te fundes dentro del campo de sonido.
En la década de 1980, el profesor y músico Johannes Heimrath dirigió muchos talleres y sesiones de sanación con gong. Descubrió que el sonido del gong fue de gran ayuda para aliviar el dolor, especialmente los dolores de cabeza cuello, dificultades menstruales y calambres en el pecho y el sistema respiratorio superior.
Beneficios del Gong
El Gong produce una fuerte onda de sonido, casi tangible al tacto, que estimula el cuerpo físico al influir en la superficie de la piel y cada célula. En un nivel físico el gong:
- Libera la tensión y los bloqueos del cuerpo
- Estimula el funcionamiento del sistema glandular y nervioso
- Aumenta tu nivel de prana
- Incrementa nuestra fuerza vital
- Mejora la circulación de los fluidos del cuerpo
El sonido del gong estimula la circulación, mientras que su amplia gama de frecuencias estimula las terminaciones nerviosas y puede ser útil en la recuperación de las lesiones en las que se ha producido el daño nervioso. Estimula el sistema glandular a un nivel más alto de funcionamiento.
La glándula pituitaria parece afectada directamente por su sonido que a su vez hace que todo el sistema glandular se equilibre. El gong también trabaja profundamente los cuerpos mental, emocional y espiritual, purificando y aquietando la mente. Tiene la capacidad para llevarnos a nuestra mente neutral que es sabia y sin prejuicios.
Baño de Gong
El baño de gong es una inmersión completa en el sonido. Durante 45 minutos el gong te lleva a un estado de profunda relajación dejándote disfrutar de un estado de neutralidad donde se produce una sanación natural de los cuerpos físico, mental y emocional. El baño de Gong te puede ayudar a:
- Liberarte de pensamientos y sentimientos que te tienen bloqueado
- Reducir el estrés y las tensiones
- Equilibrar la mente y las emociones
- Estimular el sistema glandular
- Regenerar el sistema nervioso
- Limpiar, armonizar y sanar en todos los niveles
- Conectarte con la verdadera esencia
Cuando termina el baño de Gong te sientes rejuvenecido, abierto, creativo. Por eso se llama Baño de Gong, porque bañamos cada célula de nuestro cuerpo con bellísimos tonos. ¡Es como tener ocho horas de sueño profundo en tan solo 54 minutos!
Vikrampal Singh
viernes, 10 de agosto de 2018
Yantra en sanscrito proviene del prefijo yan, que significa concebir, concepción mental. Es un instrumento, que hace referencia a ciertas representaciones geométricas complejas de niveles y supuestas energías del cosmos y del cuerpo humano.
El yantra se interioriza a través de la construcción mental de un modelo geométrico y su visualización. El yogui lo va disolviendo y logra identificarse con la figura hasta el punto de diferenciar si el yantra está en su interior o es él quien penetra el yantra.
El Sri Yantra es la representación Geométrica del sonido del OM. Al contemplar el Sri Yantra el adepto puede redescubrir sus fuentes primordiales. Los circuitos simbólicamente indican las fases sucesivas en el proceso del devenir.
Este ejercicio lleva al practicante a una conciencia pura. Más allá de distinguir sujeto y objeto, es un viaje espiritual del hombre desde la etapa de la existencia material a la iluminación final que se reproduce en el Sri Yantra. Este viaje espiritual es tomado como una peregrinación en la que cada paso es un ascenso hacia el centro, un movimiento más allá de la limitada existencia, y donde cada nivel está más cerca de la meta. Tal viaje se asigna en etapas, y cada una de estas fases se corresponde con uno de los circuitos de los cuales el Sri Yantra se compone desde el plano exterior de la bindu en el centro.
El Sri yantra se compone de 9 triángulos yuxtapuestos que dan origen a 43 triángulos pequeños, 4 de los triángulos se orientan con vértice arriba y representan la energía cósmica masculina Shiva, los otros 5 con vértice hacia abajo representan la energía femenina de Shakti Estos triángulos están rodeados de un loto de 8 pétalos que simbolizan a Vishnu. Lo envuelve un loto de 16 pétalos que representa el poder del yogui sobre la mente y los sentidos. Encerrando este loto 4 líneas concéntricas que se conectan simbólicamente con los dos lotos. La triple línea que lo rodea designa la analogía entre el universo entero y el cuerpo humano.
Cuando trazamos Geometría Sagrada en 2D aprendemos a aquietar la mente en meditación activa y luego “holografiamos” o tri-dimensionamos nuestro trazo para trabajar nuestro campo emocional.
El yantra se interioriza a través de la construcción mental de un modelo geométrico y su visualización. El yogui lo va disolviendo y logra identificarse con la figura hasta el punto de diferenciar si el yantra está en su interior o es él quien penetra el yantra.
El Sri Yantra es la representación Geométrica del sonido del OM. Al contemplar el Sri Yantra el adepto puede redescubrir sus fuentes primordiales. Los circuitos simbólicamente indican las fases sucesivas en el proceso del devenir.
Este ejercicio lleva al practicante a una conciencia pura. Más allá de distinguir sujeto y objeto, es un viaje espiritual del hombre desde la etapa de la existencia material a la iluminación final que se reproduce en el Sri Yantra. Este viaje espiritual es tomado como una peregrinación en la que cada paso es un ascenso hacia el centro, un movimiento más allá de la limitada existencia, y donde cada nivel está más cerca de la meta. Tal viaje se asigna en etapas, y cada una de estas fases se corresponde con uno de los circuitos de los cuales el Sri Yantra se compone desde el plano exterior de la bindu en el centro.
El Sri yantra se compone de 9 triángulos yuxtapuestos que dan origen a 43 triángulos pequeños, 4 de los triángulos se orientan con vértice arriba y representan la energía cósmica masculina Shiva, los otros 5 con vértice hacia abajo representan la energía femenina de Shakti Estos triángulos están rodeados de un loto de 8 pétalos que simbolizan a Vishnu. Lo envuelve un loto de 16 pétalos que representa el poder del yogui sobre la mente y los sentidos. Encerrando este loto 4 líneas concéntricas que se conectan simbólicamente con los dos lotos. La triple línea que lo rodea designa la analogía entre el universo entero y el cuerpo humano.
Cuando trazamos Geometría Sagrada en 2D aprendemos a aquietar la mente en meditación activa y luego “holografiamos” o tri-dimensionamos nuestro trazo para trabajar nuestro campo emocional.
miércoles, 8 de agosto de 2018
martes, 7 de agosto de 2018
lunes, 6 de agosto de 2018
¿TE ENOJAS CON FACILIDAD?
Seguramente a lo largo de tu vida, te has encontrado en diversas circunstancias con personas que parecen vivir enojadas.
Cada que las ves o convives con ellas, pareciera que van a estallar en mil pedazos porque algo les pasó, algo no resultó como querían, alguien los ofendió, algo perdieron, algo no les pareció correcto, algo los hizo enojar.
Y tan incómodas son esas convivencias, que incluso te sientes limitado al hablar o actuar, porque no sabes hasta qué punto, tú mismo puedes provocar que se enoje más dicha persona, pero, ¿por qué esa persona es así? ¿nació enojada?
O lo que sería peor, ¿acaso tú eres esa persona que vive enojada las 24 hrs?
Primeramente deberemos comprender, que siempre, absolutamente siempre, existirá una frustración detrás de cada enojo. Y que dicha frustración, es la consecuencia de haber planteado ciertas expectativas, que obviamente, no se cumplieron.
Vaya! Qué poético y sublime, pero para el día a día, ¿cómo debo entonces actuar o pensar para no vivir enojado?
Pues bien, lo que debemos tener claro, es que todos los seres humanos, somos libres de molestarnos alguna vez y demostrarlo libremente, caiga quien caiga. Eso es sano.
Aquí no se trata de apagar nuestro enojo perpetuamente sino de analizar a esas personas que viven enojadas todo el tiempo, porque las hay y son muchas.
Personas intolerantes a la frustración, personas que jamás tienen una palabra amable para ofrecer, personas que todo lo ven negro y malo.
Lo primero que deberás reconocer para modificar éste comportamiento, es que no estás enojado con la vida o con las personas, estás enojado contigo mismo.
Hay algo de ti que no soportas y jamás has sido capaz de aceptarlo.
Las personas a tu alrededor, han intentado averiguar qué es lo que sucede, han intentado por todos los medios que cambies, pero tú te ocultas en lo más profundo de tu cueva oscura y desde allí, ves a un mundo amenazante que te reta todo el tiempo.
¿Y cuándo o por qué comenzaste a enojarte?
¿Qué es lo que te hace enojar?
¿Cómo reaccionaban las personas a tu alrededor cuando te enojabas muy al principio?
¿A qué edad comenzaste a asumirte como enojón o persona con mal carácter?
Juro que tus recuerdos se irán bastante lejos, seguramente hasta tu infancia y es ahí, en esa etapa, donde descubrirás que tus enojos comenzaron sus prácticas profesionales con tu madre, tu padre, tus hermanos, tus primos, tus abuelos, tu escuela o el perro.
¿Qué pasaba cuando tu mamá te insistía en que dejaras de jugar y te sentaras a comer?
¿Qué pasaba cuando tu hermano tomaba un juguete tuyo para divertirse?
¿Qué pasaba cuando tu papá entraba al baño de prisa y no respetaba que tú estabas allí?
¿Qué pasaba cuando tu tía llegaba y te apretaba las mejillas como saludo?
¿Qué pasaba cuando te obligaban a comer una sopa que no te gustaba?
¿Qué pasaba cuando en tu escuela, tus compañeros escondían tu cuaderno?
Te voy a resumir la respuesta en una sola palabra: INSEGURIDAD
Poco a poco, te fueron entrenando para que comprendieras que tú no eras capaz de decidir, que tú no merecías respeto, que tus gustos no eran importantes para nadie, que tus cosas no eran tuyas, que respetar tu espacio era cosa de locos.
Sin darte cuenta y poco a poco, fuiste mal entendiendo que hicieras lo que hicieras, dijeras lo que dijeras, pensaras lo que pensaras, tú debías aceptar todo pasivamente porque así funcionaba el mundo.
Y justo aquí, en éste preciso momento, es que tú decides inconscientemente, buscar ahora todo lo contrario: QUE TODO SEA COMO YO QUIERO, CUANDO YO QUIERO Y DEL COLOR Y SABOR QUE ME GUSTA.
Nunca te dieron el trato equilibrado y por lo tanto, jamás aprendiste a buscarlo o a ofrecerlo.
Es por eso, que hoy, todo lo ves mal, porque para que aceptes algo, debe ser lo que tú deseas en el momento preciso.
Entonces, todo lo que diga el Gobierno, está mal, porque no coincides con nada.
Entonces, el tono de voz de la chica de la farmacia te hace salir huyendo, porque para ti es muy “chillón”.
Entonces lo que haya cocinado tu esposa es horrible, porque ese día eso no se te antojaba.
Entonces, el conductor del coche de adelante, es un estúpido, porque no adivinó que debía ir más rápido.
Entonces, tú estás enojada, porque nadie te ayuda en los quehaceres como desearías.
Y como el mundo, no funciona en base a tus deseos, tú concluyes que el mundo está en contra tuya y vives enojado.
Ante todos los sucesos de un simple día, tu mente se encarga de reaccionar con enojo porque creas expectativas determinantes y con que una sola falle, ya echó a perder tu día.
Vas a salir al cine hoy por la tarde, has quedado con tu mejor amiga.
Para una persona normal, si la amiga llega unos minutos tarde, no hay problema.
Si la película es una tontería, ambas se ríen del hecho y se prometen no volver a verla.
Si llueve a la salida, corren para no mojarse y se van quejando de haber olvidado el paraguas.
Si hay algo de tráfico, lo disfrutan platicando y riendo.
Llegan a tu casa, te bajas y te despides con una gran sonrisa planeando una nueva salida próximamente.
Conclusión? Pasaron una tarde diferente, divertida, llena de contratiempos y están felices porque aceptaron lo que iba sucediendo y lo tomaron ligero.
Si el ejemplo es contigo, que vives enojado, lo primero que me sorprendería es que aceptes ir al cine con un amigo si éste llega unos minutos tarde, porque ya para entonces, estarás furioso por tener que esperar (no estás dispuesto a esperar ni habías planeado esperar, en tu mente, tu amigo llegaba puntual y le sonreías al recibirlo en tu puerta).
Si la película es una tontería, comenzarás a quejarte de haber pagado con tu valioso dinero esa pérdida de tiempo, y comenzarás a quejarte una y otra vez, incluso desde antes que termine la película, siendo hasta posible, que te levantes, salgas de la sala con tu cara furiosa y vayas a quejarte con el chico del mostrador (porque en tu mente, habías imaginado una película fabulosa que te hiciera reír o llorar con intensidad, y para nada fue así).
Salen tu amigo y tú del cine y ya en el auto, tú continúas quejándote de la película mientras tu amigo, sin saber qué decir, guarda silencio. Eres capaz de reclamarle a él que no haya sabido el tipo de película que verían.
De pronto descubres que ha comenzado a llover y eso te molesta por supuesto, maldita lluvia que no me avisó que llegaría. No estás preparado, no traes paraguas y odias mojar tu cabello, tu ropa y tus zapatos.
Entonces, y aunque tu amigo te propone correr para subir al auto, te niegas rotundamente y le dejas claro que todavía que la película fue un asco, no espere que ahora corras cuando no te gusta correr. Comienzas a quejarte de que no haya un lugar en el cine “para personas que esperan que pase una lluvia y quieren estar sentados” (porque en tu mente, así deberían ser los cines).
Minutos después, en silencio porque tu amigo ha decidido mejor ni hablar, pasa la lluvia y pueden subir al auto. Mientras caminas, vas quejándote de que dejaron el auto muy lejos, que el cine debería tener un estacionamiento cubierto y que los malditos dueños de los cines no están preocupados por el bienestar de los clientes.
Encuentran tráfico y comienzas a maldecir a los conductores, a los semáforos, a los policías de vialidad, al gobierno, a las empresas que venden autos, a las empresas que dan clases de manejo, a las personas que tienen coche y hasta a los que no tienen coche y deben esperar de pie en los paraderos del transporte público, provocando que los camiones se detengan. Estás a punto de explotar de ira (porque en tu mente, habías imaginado que en 5 minutos regresarías a tu casa, que no habría más coche en las calles que el tuyo, que no habría nadie en la calle más que tú, y que estarías feliz por haber visto una gran película, y de haber visto a tu gran amigo), y nada de eso, sucedió.
Tu amigo ya trae una cara de velorio, tiene miedo hasta de respirar a tu lado. Él tampoco planeó que la tarde fuera así, pero además de aceptarlo, tiene que cargar tu pésimo carácter, por lo menos, hasta dejarte en tu casa.
Por fin llegas a tu casa, emites con tu boca un corto y seco: gracias, y sales del auto dando un portazo.
Entras a tu casa maldiciendo la tarde y maldiciéndote a ti mismo por haber aceptado esa estúpida invitación a salir.
¿Exageré? No
Esas personas existen y es imposible convivir con ellas.
Porque no se trata de ver la vida rosa y con música de violines como fondo, sino de aceptar lo que nos presenta la vida a cada instante.
Disfrutar de estar vivos y de buscar comprender que nada externo a mí, depende de cómo yo lo he imaginado.
Sentirnos enojados porque el tono de voz de la chica de la farmacia es chillón es una reverenda tontería, porque esa chica no puede cambiarlo para que sea de nuestro agrado. Ni aunque pagara millones de euros a un extraordinario cirujano.
Enojarnos porque entendimos mal que debíamos hacer lo que los demás querían o hacer todo lo contrario es sólo error nuestro.
Nadie a nuestro alrededor es adivino, ni lo será jamás, por lo tanto, debemos aprender a dejar de lado esas expectativas que creamos minuto a minuto en nuestra mente.
Porque justo son dichas expectativas, las causantes de la frustración, que detona nuestro mal humor.
Y comienza con pequeños cambios, no pienses que será fácil dejar atrás tantos años de práctica de “enojo”.
Inicia tus días diciéndote que disfrutarás de todo aquello que debas vivir. Y cada detalle, que ocurra y te tome por sorpresa, agradécelo, ríete y sigue adelante.
Evita rumiar el mismo conflicto todo el día.
Lo que pasó en la mañana, se quedó en la mañana, vamos a lo que sigue.
Verás cómo poco a poco, te conviertes en una persona equilibrada y en paz.
Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.
Cada que las ves o convives con ellas, pareciera que van a estallar en mil pedazos porque algo les pasó, algo no resultó como querían, alguien los ofendió, algo perdieron, algo no les pareció correcto, algo los hizo enojar.
Y tan incómodas son esas convivencias, que incluso te sientes limitado al hablar o actuar, porque no sabes hasta qué punto, tú mismo puedes provocar que se enoje más dicha persona, pero, ¿por qué esa persona es así? ¿nació enojada?
O lo que sería peor, ¿acaso tú eres esa persona que vive enojada las 24 hrs?
Primeramente deberemos comprender, que siempre, absolutamente siempre, existirá una frustración detrás de cada enojo. Y que dicha frustración, es la consecuencia de haber planteado ciertas expectativas, que obviamente, no se cumplieron.
Vaya! Qué poético y sublime, pero para el día a día, ¿cómo debo entonces actuar o pensar para no vivir enojado?
Pues bien, lo que debemos tener claro, es que todos los seres humanos, somos libres de molestarnos alguna vez y demostrarlo libremente, caiga quien caiga. Eso es sano.
Aquí no se trata de apagar nuestro enojo perpetuamente sino de analizar a esas personas que viven enojadas todo el tiempo, porque las hay y son muchas.
Personas intolerantes a la frustración, personas que jamás tienen una palabra amable para ofrecer, personas que todo lo ven negro y malo.
Lo primero que deberás reconocer para modificar éste comportamiento, es que no estás enojado con la vida o con las personas, estás enojado contigo mismo.
Hay algo de ti que no soportas y jamás has sido capaz de aceptarlo.
Las personas a tu alrededor, han intentado averiguar qué es lo que sucede, han intentado por todos los medios que cambies, pero tú te ocultas en lo más profundo de tu cueva oscura y desde allí, ves a un mundo amenazante que te reta todo el tiempo.
¿Y cuándo o por qué comenzaste a enojarte?
¿Qué es lo que te hace enojar?
¿Cómo reaccionaban las personas a tu alrededor cuando te enojabas muy al principio?
¿A qué edad comenzaste a asumirte como enojón o persona con mal carácter?
Juro que tus recuerdos se irán bastante lejos, seguramente hasta tu infancia y es ahí, en esa etapa, donde descubrirás que tus enojos comenzaron sus prácticas profesionales con tu madre, tu padre, tus hermanos, tus primos, tus abuelos, tu escuela o el perro.
¿Qué pasaba cuando tu mamá te insistía en que dejaras de jugar y te sentaras a comer?
¿Qué pasaba cuando tu hermano tomaba un juguete tuyo para divertirse?
¿Qué pasaba cuando tu papá entraba al baño de prisa y no respetaba que tú estabas allí?
¿Qué pasaba cuando tu tía llegaba y te apretaba las mejillas como saludo?
¿Qué pasaba cuando te obligaban a comer una sopa que no te gustaba?
¿Qué pasaba cuando en tu escuela, tus compañeros escondían tu cuaderno?
Te voy a resumir la respuesta en una sola palabra: INSEGURIDAD
Poco a poco, te fueron entrenando para que comprendieras que tú no eras capaz de decidir, que tú no merecías respeto, que tus gustos no eran importantes para nadie, que tus cosas no eran tuyas, que respetar tu espacio era cosa de locos.
Sin darte cuenta y poco a poco, fuiste mal entendiendo que hicieras lo que hicieras, dijeras lo que dijeras, pensaras lo que pensaras, tú debías aceptar todo pasivamente porque así funcionaba el mundo.
Y justo aquí, en éste preciso momento, es que tú decides inconscientemente, buscar ahora todo lo contrario: QUE TODO SEA COMO YO QUIERO, CUANDO YO QUIERO Y DEL COLOR Y SABOR QUE ME GUSTA.
Nunca te dieron el trato equilibrado y por lo tanto, jamás aprendiste a buscarlo o a ofrecerlo.
Es por eso, que hoy, todo lo ves mal, porque para que aceptes algo, debe ser lo que tú deseas en el momento preciso.
Entonces, todo lo que diga el Gobierno, está mal, porque no coincides con nada.
Entonces, el tono de voz de la chica de la farmacia te hace salir huyendo, porque para ti es muy “chillón”.
Entonces lo que haya cocinado tu esposa es horrible, porque ese día eso no se te antojaba.
Entonces, el conductor del coche de adelante, es un estúpido, porque no adivinó que debía ir más rápido.
Entonces, tú estás enojada, porque nadie te ayuda en los quehaceres como desearías.
Y como el mundo, no funciona en base a tus deseos, tú concluyes que el mundo está en contra tuya y vives enojado.
Ante todos los sucesos de un simple día, tu mente se encarga de reaccionar con enojo porque creas expectativas determinantes y con que una sola falle, ya echó a perder tu día.
Vas a salir al cine hoy por la tarde, has quedado con tu mejor amiga.
Para una persona normal, si la amiga llega unos minutos tarde, no hay problema.
Si la película es una tontería, ambas se ríen del hecho y se prometen no volver a verla.
Si llueve a la salida, corren para no mojarse y se van quejando de haber olvidado el paraguas.
Si hay algo de tráfico, lo disfrutan platicando y riendo.
Llegan a tu casa, te bajas y te despides con una gran sonrisa planeando una nueva salida próximamente.
Conclusión? Pasaron una tarde diferente, divertida, llena de contratiempos y están felices porque aceptaron lo que iba sucediendo y lo tomaron ligero.
Si el ejemplo es contigo, que vives enojado, lo primero que me sorprendería es que aceptes ir al cine con un amigo si éste llega unos minutos tarde, porque ya para entonces, estarás furioso por tener que esperar (no estás dispuesto a esperar ni habías planeado esperar, en tu mente, tu amigo llegaba puntual y le sonreías al recibirlo en tu puerta).
Si la película es una tontería, comenzarás a quejarte de haber pagado con tu valioso dinero esa pérdida de tiempo, y comenzarás a quejarte una y otra vez, incluso desde antes que termine la película, siendo hasta posible, que te levantes, salgas de la sala con tu cara furiosa y vayas a quejarte con el chico del mostrador (porque en tu mente, habías imaginado una película fabulosa que te hiciera reír o llorar con intensidad, y para nada fue así).
Salen tu amigo y tú del cine y ya en el auto, tú continúas quejándote de la película mientras tu amigo, sin saber qué decir, guarda silencio. Eres capaz de reclamarle a él que no haya sabido el tipo de película que verían.
De pronto descubres que ha comenzado a llover y eso te molesta por supuesto, maldita lluvia que no me avisó que llegaría. No estás preparado, no traes paraguas y odias mojar tu cabello, tu ropa y tus zapatos.
Entonces, y aunque tu amigo te propone correr para subir al auto, te niegas rotundamente y le dejas claro que todavía que la película fue un asco, no espere que ahora corras cuando no te gusta correr. Comienzas a quejarte de que no haya un lugar en el cine “para personas que esperan que pase una lluvia y quieren estar sentados” (porque en tu mente, así deberían ser los cines).
Minutos después, en silencio porque tu amigo ha decidido mejor ni hablar, pasa la lluvia y pueden subir al auto. Mientras caminas, vas quejándote de que dejaron el auto muy lejos, que el cine debería tener un estacionamiento cubierto y que los malditos dueños de los cines no están preocupados por el bienestar de los clientes.
Encuentran tráfico y comienzas a maldecir a los conductores, a los semáforos, a los policías de vialidad, al gobierno, a las empresas que venden autos, a las empresas que dan clases de manejo, a las personas que tienen coche y hasta a los que no tienen coche y deben esperar de pie en los paraderos del transporte público, provocando que los camiones se detengan. Estás a punto de explotar de ira (porque en tu mente, habías imaginado que en 5 minutos regresarías a tu casa, que no habría más coche en las calles que el tuyo, que no habría nadie en la calle más que tú, y que estarías feliz por haber visto una gran película, y de haber visto a tu gran amigo), y nada de eso, sucedió.
Tu amigo ya trae una cara de velorio, tiene miedo hasta de respirar a tu lado. Él tampoco planeó que la tarde fuera así, pero además de aceptarlo, tiene que cargar tu pésimo carácter, por lo menos, hasta dejarte en tu casa.
Por fin llegas a tu casa, emites con tu boca un corto y seco: gracias, y sales del auto dando un portazo.
Entras a tu casa maldiciendo la tarde y maldiciéndote a ti mismo por haber aceptado esa estúpida invitación a salir.
¿Exageré? No
Esas personas existen y es imposible convivir con ellas.
Porque no se trata de ver la vida rosa y con música de violines como fondo, sino de aceptar lo que nos presenta la vida a cada instante.
Disfrutar de estar vivos y de buscar comprender que nada externo a mí, depende de cómo yo lo he imaginado.
Sentirnos enojados porque el tono de voz de la chica de la farmacia es chillón es una reverenda tontería, porque esa chica no puede cambiarlo para que sea de nuestro agrado. Ni aunque pagara millones de euros a un extraordinario cirujano.
Enojarnos porque entendimos mal que debíamos hacer lo que los demás querían o hacer todo lo contrario es sólo error nuestro.
Nadie a nuestro alrededor es adivino, ni lo será jamás, por lo tanto, debemos aprender a dejar de lado esas expectativas que creamos minuto a minuto en nuestra mente.
Porque justo son dichas expectativas, las causantes de la frustración, que detona nuestro mal humor.
Y comienza con pequeños cambios, no pienses que será fácil dejar atrás tantos años de práctica de “enojo”.
Inicia tus días diciéndote que disfrutarás de todo aquello que debas vivir. Y cada detalle, que ocurra y te tome por sorpresa, agradécelo, ríete y sigue adelante.
Evita rumiar el mismo conflicto todo el día.
Lo que pasó en la mañana, se quedó en la mañana, vamos a lo que sigue.
Verás cómo poco a poco, te conviertes en una persona equilibrada y en paz.
Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.
Si tus ojos son positivos, amarás el mundo. Pero si tu lenguaje es positivo, el mundo te amará. El amor de una mujer está en sus acciones, ella mira con su corazón y siente con sus ojos. Una mujer es el banco donde cada miembro de la familia resuelve las preocupaciones, las heridas y la ira. Una mujer es el cemento que mantiene unida a la familia y su amor durará toda la vida.
sábado, 4 de agosto de 2018
miércoles, 1 de agosto de 2018
lunes, 30 de julio de 2018
domingo, 29 de julio de 2018
viernes, 27 de julio de 2018
POR QUÉ LA GENTE NO SE CURA
Un medico intuitivo tuvo una perspectiva única sobre por qué las personas no se curan. Él solía pensar que todo el mundo quería ser sanado. Y llegó a la conclusión de que "La sanación es muy poco atractiva"
Los impedimentos para la curación incluyen renunciar a vivir en el pasado, dejar de ser víctima, y el miedo al cambio. Dirigir el pensamiento y la energía hacia el pasado desvía la fuerza vital de las células y los órganos que necesitan esa energía para funcionar y sanar.
Los impedimentos para la curación incluyen renunciar a vivir en el pasado, dejar de ser víctima, y el miedo al cambio. Dirigir el pensamiento y la energía hacia el pasado desvía la fuerza vital de las células y los órganos que necesitan esa energía para funcionar y sanar.
La curación requiere vivir en el presente, recuperando la energía de los traumas y heridas del pasado. Dice que la única razón para alimentar y mantener vivo el pasado es a causa de la amargura de lo que pasó.
Negarse a perdonar un evento o a una persona del pasado produce fugas energéticas del cuerpo. El perdón sana estas filtraciones. El perdón no tiene nada que ver con no culpar a otros por las heridas que causaron.
Tiene más que ver con "liberarnos de la percepción de víctima".
Cuando podemos ver un acto doloroso como parte del proceso de la vida, como un mensaje o un desafío en lugar de una traición personal, la energía vital fluye de vuelta a los circuitos de energía del cuerpo físico.
Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser víctima. Con demasiada frecuencia, la gente obtiene poder con sus heridas porque han encontrado que suscita el apoyo de otros. Las heridas se convierten en un medio de manipular y controlar a los demás.
Generalmente, la recuperación requiere hacer cambios en el estilo de vida, medio ambiente, y relaciones. El cambio puede ser aterrador.
Es fácil mantenerse en un compás de espera, alegando que uno no sabe qué hacer, pero rara vez es cierto. Cuando estamos en un compás de espera, es porque sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero estamos aterrorizados para actuar en consecuencia...
El cambio es alarmante, y la espera da sensación de seguridad, cuando la única manera de adquirir ese sentimiento de seguridad es entrar en el torbellino de los cambios y salir por otro lado, sentirse vivo otra vez.
La sanación requiere acción. Comer adecuadamente, hacer ejercicio diario, tomar el medicamento adecuado, genera cambios saludables en el físico.
Soltar el pasado, dejar puestos de trabajo estresantes o relaciones inadecuadas, son acciones que sostienen la energía del cuerpo.
Lo que apoya al uno apoya al otro, porque la energía física y energética están inextricablemente unidas.
Incluso el proceso de morir, al que todos nos enfrentamos, puede convertirse en un acto de sanación de viejas heridas que son liberadas resolviendo asuntos pendientes con los seres queridos.
Negarse a perdonar un evento o a una persona del pasado produce fugas energéticas del cuerpo. El perdón sana estas filtraciones. El perdón no tiene nada que ver con no culpar a otros por las heridas que causaron.
Tiene más que ver con "liberarnos de la percepción de víctima".
Cuando podemos ver un acto doloroso como parte del proceso de la vida, como un mensaje o un desafío en lugar de una traición personal, la energía vital fluye de vuelta a los circuitos de energía del cuerpo físico.
Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser víctima. Con demasiada frecuencia, la gente obtiene poder con sus heridas porque han encontrado que suscita el apoyo de otros. Las heridas se convierten en un medio de manipular y controlar a los demás.
Generalmente, la recuperación requiere hacer cambios en el estilo de vida, medio ambiente, y relaciones. El cambio puede ser aterrador.
Es fácil mantenerse en un compás de espera, alegando que uno no sabe qué hacer, pero rara vez es cierto. Cuando estamos en un compás de espera, es porque sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero estamos aterrorizados para actuar en consecuencia...
El cambio es alarmante, y la espera da sensación de seguridad, cuando la única manera de adquirir ese sentimiento de seguridad es entrar en el torbellino de los cambios y salir por otro lado, sentirse vivo otra vez.
La sanación requiere acción. Comer adecuadamente, hacer ejercicio diario, tomar el medicamento adecuado, genera cambios saludables en el físico.
Soltar el pasado, dejar puestos de trabajo estresantes o relaciones inadecuadas, son acciones que sostienen la energía del cuerpo.
Lo que apoya al uno apoya al otro, porque la energía física y energética están inextricablemente unidas.
Incluso el proceso de morir, al que todos nos enfrentamos, puede convertirse en un acto de sanación de viejas heridas que son liberadas resolviendo asuntos pendientes con los seres queridos.
El tono es 13, y todos sabemos de la potencia de ese número, que trae limpieza, finales, emociones y mucha profundidad.
Este nuevo año nos trae sensibilidad creativa, será importante la conexión emocional con todo lo que emprendamos ...y hagamos, y también será importante trabajar con aquellas emociones que nos bloquean, sabotean y limitan, a las cuales tendemos a darles demasiada entidad.
Saber transformar, alquimizar y limpiar, dejar fluir sin tanto control, crear desde la potencia del rojo sangre, volvernos pasionales, defender nuestro potencial y llevarlo a cabo.
También un año Luna nos traerá mucha sanación del árbol familiar, mucho perdón y transmutación.
Conectar con el año Luna es conectar con el agua, el agua afuera, el agua adentro, el fluir, el regar, qué áreas he dejado desatendidas y no riego, qué potenciales se están secando dentro mío y me producen angustia?
Tenemos frente a nosotros un año intenso, transformador, habrá ciclos nuevos, depuración, necesidad de cambios y mucha energía para llevar esos cambios a cabo. Feliz Año Nuevo!
Julieta Valente
jueves, 26 de julio de 2018
EL ESTÓMAGO Y LAS EMOCIONES
El estómago está emocionalmente ligado a la comida, el amor, el afecto, la supervivencia, la recompensa y a la madre. Sustituimos nuestra necesidad de afecto y amor por comida en momentos de pérdida, separación o muerte, o para mitigar tensiones económicas o materiales, etc.
Los problemas de estómago están relacionados con mucha frecuencia con el “pan de cada día”, es decir, que atañen sobre todo a los aspectos materiales de la vida, sea en el ámbito del trabajo o en el afectivo. Nos indican que estamos angustiados y que nos sentimos inseguros porque tenemos dificultades en el control del mundo material. Estamos preocupados por contrariedades económicas, profesionales, escolares o judiciales y no paramos de darle vueltas de una manera obsesiva, ya que tenemos mucha ansiedad por el porvenir.
¿Cómo ayudar desde el plano emocional a que los problemas de estómago se sanen?
1.- Toma conciencia de tus sentimientos cuando lo que suceda en tu vida sea difícil de “digerir”. El dolor de estómago es un buen indicador de que algo indigestible marca ese momento de tu existencia, o te transporta a una experiencia previa asociada al presente y que debes de sanar.
2.- No te “tragues” aquello con lo que no estés de acuerdo, mordiéndote la lengua y las palabras que dirías en ese momento. Aprende a decir que no, a reafirmarte y a dejar pasar esos trenes que no te llevarán a donde quieres llegar.
3.- Tampoco te “tragues” relaciones tóxicas por temor a defraudarlas o por miedo a la culpa. Aléjate de quien no te alegre la vida.
4.-Si hay una “contrariedad indigesta” en tu vida, toma uno de los caminos, el que más se alinee con tu finalidad en la vida, no permanezcas demasiado tiempo en la indecisión.
5.-Si ya te “tragaste” algo que no puedes vomitar, trata que de no te contamine. Absorbe de la experiencia lo útil y lo desechable saldrá de manera natural. Acepta que cada hecho que nos sucede nos transforma.
6.- Si una situación “te levanta el estómago”, haz caso a esa señal del cuerpo y decide sabiamente como no nutrirte de ella.
7.- Si sientes mariposas en el estómago, éstas anuncian transformación. Ábrete a sentir: el bienestar de sus aleteos te impulsará hacia lo nuevo, pero si es malestar lo que te produce ese revoloteo, aléjate a un lugar seguro.
8.- La sensación de vacío en el estómago (cuando la nutrición es adecuada), te habla de insatisfacción existencial. Evita el autoengaño y revisa con atención y sinceridad que áreas de tu vida están desatendidas.
9.- Un acumulo de gases en el estómago te están invitando a tomar conciencia de las ideas que en el día se han quedado por digerir.
10.-Las repetitivas nauseas te hablan de excesiva desconfianza. Por experiencias del pasado, has aprendido a defenderte de lo que te rodea, pero ahora es excesivo. El miedo se cura con dosis de confianza y afrontamiento.
Los problemas de estómago están relacionados con mucha frecuencia con el “pan de cada día”, es decir, que atañen sobre todo a los aspectos materiales de la vida, sea en el ámbito del trabajo o en el afectivo. Nos indican que estamos angustiados y que nos sentimos inseguros porque tenemos dificultades en el control del mundo material. Estamos preocupados por contrariedades económicas, profesionales, escolares o judiciales y no paramos de darle vueltas de una manera obsesiva, ya que tenemos mucha ansiedad por el porvenir.
¿Cómo ayudar desde el plano emocional a que los problemas de estómago se sanen?
1.- Toma conciencia de tus sentimientos cuando lo que suceda en tu vida sea difícil de “digerir”. El dolor de estómago es un buen indicador de que algo indigestible marca ese momento de tu existencia, o te transporta a una experiencia previa asociada al presente y que debes de sanar.
2.- No te “tragues” aquello con lo que no estés de acuerdo, mordiéndote la lengua y las palabras que dirías en ese momento. Aprende a decir que no, a reafirmarte y a dejar pasar esos trenes que no te llevarán a donde quieres llegar.
3.- Tampoco te “tragues” relaciones tóxicas por temor a defraudarlas o por miedo a la culpa. Aléjate de quien no te alegre la vida.
4.-Si hay una “contrariedad indigesta” en tu vida, toma uno de los caminos, el que más se alinee con tu finalidad en la vida, no permanezcas demasiado tiempo en la indecisión.
5.-Si ya te “tragaste” algo que no puedes vomitar, trata que de no te contamine. Absorbe de la experiencia lo útil y lo desechable saldrá de manera natural. Acepta que cada hecho que nos sucede nos transforma.
6.- Si una situación “te levanta el estómago”, haz caso a esa señal del cuerpo y decide sabiamente como no nutrirte de ella.
7.- Si sientes mariposas en el estómago, éstas anuncian transformación. Ábrete a sentir: el bienestar de sus aleteos te impulsará hacia lo nuevo, pero si es malestar lo que te produce ese revoloteo, aléjate a un lugar seguro.
8.- La sensación de vacío en el estómago (cuando la nutrición es adecuada), te habla de insatisfacción existencial. Evita el autoengaño y revisa con atención y sinceridad que áreas de tu vida están desatendidas.
9.- Un acumulo de gases en el estómago te están invitando a tomar conciencia de las ideas que en el día se han quedado por digerir.
10.-Las repetitivas nauseas te hablan de excesiva desconfianza. Por experiencias del pasado, has aprendido a defenderte de lo que te rodea, pero ahora es excesivo. El miedo se cura con dosis de confianza y afrontamiento.
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