No estás peleando con tu pareja,
peleás con una herida vieja.
No te lastima lo que te dice,
sino lo que tu historia revive.
Sentís que no te da valor,
pero es eco de otro dolor.
Buscás que te mire, que te ame,
como pediste de chico a tu madre.
Toda relación es un espejo,
no es el otro: es tu reflejo.
Si duele lo que ves, no huyas,
respirá… y preguntate qué parte tuya…
No me sanes, no es tu tarea,
mi herida es vieja, no es de esta pelea.
Cuando yo dejo de pedírtelo a vos,
empiezo a encontrarme… empiezo a ser yo.
Si buscás que otro cure tu ausencia,
te va a fallar, no por mala conciencia.
Es que esa herida no es su función,
sino tu propia evolución.
Cuando estés enojado, no respondas,
preguntate qué parte en vos se abandona.
No esperes que alguien más lo solucione,
sólo vos sabés de dónde vienen los rumores.
No me sanes, no es tu tarea,
mi herida es vieja, no es de esta pelea.
Cuando yo dejo de pedírtelo a vos,
empiezo a encontrarme… empiezo a ser yo.
Toda relación es un espejo,
no es el otro: es tu reflejo.
Si duele lo que ves, no huyas,
respirá… y preguntate qué parte tuya…
No me sanes, no es tu tarea,
mi herida es vieja, no es de esta pelea.
Cuando yo dejo de pedírtelo a vos,
empiezo a encontrarme… empiezo a ser yo.
No me sanes, no es tu tarea,
mi herida es vieja, no es de esta pelea.
Cuando yo dejo de pedírtelo a vos,
empiezo a encontrarme… empiezo a ser yo.

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