Hay una dulzura
en no poseerte.
Si te tuviera,
mi corazón descansaría.
Y el descanso
es una forma de muerte.
Prefiero este filo.
Este borde interminable
donde casi te alcanzo
y casi me deshago.
El amante verdadero
no desea el pan.
Desea el hambre
que lo mantiene despierto.
Que nunca termine esta sed.
Que la noche se alargue
hasta que mi cuerpo olvide
que alguna vez fue mío.
Si me das todo,
¿qué quedará
para arder?
Rumi
No hay comentarios:
Publicar un comentario