sábado, 4 de febrero de 2017

Concentrado le miraba a los ojos, él sonreía como si la locura de un regocijo le ensanchara el alma, a momentos empalidecía; bebió dos vasos de cerveza uno tras otro, enjugóse los labios con el dorso de la mano y dijo con una voz que no parecía suya: - ¡Es linda vida! -Sí, la vida es linda.
Roberto Arlt

jueves, 2 de febrero de 2017

Clarice Lispector

Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío.




Clarice Lispector

El futuro de la tecnología amenaza destruir todo lo que es humano en el hombre, pero la tecnología no alcanza a la locura, y en ella es donde lo humano del hombre se refugia.



Clarice Lispector

Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera es uno de los sentimientos más urgentes que se tiene en vida.



Mario Benedetti

Ojalá que la espera no desgaste mis sueños.


Mario Benedetti



Ya casi es hora de que empiece a dedicarte mi insomnio.

Mario Benedetti

Es casi ley, los amores eternos, son lo más breves.


Simone De Beauvoir

Que nada nos limite, que nada nos defina, que nada nos sujete, 
que la libertad sea nuestra propia sustancia. 




Virginia Woolf

No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.




Alejandro Jodorowsky

Para el intelecto, el amor es una bella ilusión. Para el corazón, el amor es la única verdad. Para el sexo, el deseo realizado disminuye y el no realizado aumenta. Para el cuerpo, la necesidad de ser amado dura toda la vida.


Al iluminado la corta duración de las cosas se le hace un motivo de alegría porque siente que "Historia" es lo que a él le sucede, que "Espacio" es su cuerpo y que "Tiempo" son sus propias transformaciones. Sus tristezas y desgracias resplandecen como joyas, los placeres son como nubes que ninguna sed retiene, la conciencia de la presencia divina es una embriaguez constante y las veiticuatro horas del día diferentes aspectos de la misma fiesta.
Por todo esto el iluminado ofrece el sudor de sus manos a los seres sedientos; cuando marcha deja huellas que se expanden lentamente como manchas de aceite, hasta impregnar todo el camino. Por sus ojos mira un ángel. Camina por ciudades que mañana existirán.