sábado, 3 de enero de 2026

 Todos quieren encontrar su propósito. Como si fuera algo escondido en el mundo externo: una vocación, una misión, una carrera. Pero el verdadero propósito no se inventa… se recuerda.


No viene del ego, sino del sí-mismo. No aparece en el éxito, sino en el silencio. A veces lo intuimos de niños. A veces lo soñamos en momentos de crisis. Siempre lo llevamos dentro como un arquetipo dormido, esperando ser despertado.


El alma no te pregunta qué quieres lograr. Te pregunta: ¿a qué viniste realmente?

Y si escuchas con suficiente coraje, sabrás que tu propósito no es una meta… es una forma de ser alma en el mundo.


No hay que buscarlo. Hay que despertar lo que ya estaba allí, esperando que lo reconozcas.


¿Qué parte de ti recuerda lo que vino a hacer, aunque aún no sepa cómo? Ese es tu llamado.

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