martes, 6 de marzo de 2018

Hay solidez cuándo chocan dos nubes?
No. Se funden y se separan.


Algo similar fue amarnos. 


Años guardé arrepentimientos hasta que permitiste quedarte con todo mi aliento.
Ahora inhala y exhala por mí también. 


lunes, 5 de marzo de 2018

Te amo

Y me amo.
Es que amo los ratos que estuvimos juntos.
Cómo olvidar el modo en que recobramos colores, vibraciones, olores y sensaciones.


Nuestros ancestros

Secretos de familia

Cada árbol genealógico acumula información de generaciones. Esta información, como la energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma. 

Jennifer Teege tiene 45 años, es alemana, de raza negra, está casada y tiene dos hijos. Hace unos años descubrió, por casualidad, que su abuelo materno era Amond Goeth, comandante de la SS y responsable de un campo de concentración, lo llamaban El Carnicero de Plaszow. En su libro Mi abuelo me hubiera ejecutado narra su historia: Con sólo cuatro semanas de vida, su madre la dejó en un orfanato y a los tres años la adoptó una familia. A partir de ese momento, tuvo encuentros esporádicos con su madre biológica que nunca le contó la verdad: “Estaba tan furiosa con mi madre por habérmelo ocultado, que obvié lo dura que había sido su vida”.

En 2008, descubrió un libro sobre la familia que contaba historias sobre sus antepasados y los horrores que cometió su abuelo. “Una mañana, a los 38 años, fui a la biblioteca y me llamó la atención un libro rojo, ‘¿Tengo que amar a mi padre?’, de un periodista que no conocía. Había fotografías de una mujer que me recordó a mi madre y de una mujer más mayor con el mismo vestido que le había visto a mi abuela”.

“Solo pude empezar mi auténtica vida, tener un identidad, cuando salieron a flote mis historias familiares”

Quiere compartir su proceso porque durante más de 20 años vivió una profunda depresión que, asegura, tiene relación con su herencia: “La vergüenza y la culpabilidad son sentimientos muy tóxicos que afectan a todos tus actos y a toda tu vida”. El sentimiento de culpa queda en el subconsciente aunque ella no haya sido autora de los actos de su abuelo. Dice que les ha contado a sus hijos quiénes son sus ancestros para que así puedan vivir su propia vida.

La información trasgeneracional se puede abordar desde la vivencia personal, como en el caso de Teege. Desde otro punto de vista, existen investigaciones en el ámbito de la psiquiatría como la presentada por Boszormenyi-Nagy y Geraldine M. Spark en su libro Lealtades invisibles en el que sostienen que “la comprensión de las relaciones humanas pasa por la interpretación de las relaciones familiares”. Desde otro punto de vista Nicholas Shea, profesor de filosofía de la Universidad de Londres, habla de “efectos transgeneracionales adaptativos” en su artículo Two modes of trasgenertional information transmission. Y, desde otra perspectiva, la periodista científica Annie Murphy Paul, expone en su charla Lo que aprendemos antes de nacer los principales estudios que constatan que “el aprendizaje más importante ocurre antes de nacer”. Ya en su libro Origins. How the Nine Months Before Birth Shape the Rest of Our Lives explora “¿Qué nos hace como somos?” a través de visitas a laboratorios con investigaciones en proceso y entrevistas a expertos de todo el mundo.

Comprender las memorias transgeneracionales desde el perdón es el primer paso para trascender la información que llevan y poder vivir nuestra propia vida.

El árbol genealógico contiene informaciones fundamentales para nuestro desarrollo. En él se encuentra la explicación de lo que nos gusta y de lo que nos disgusta. Aprender a distinguir las emociones que sintieron nuestros antepasados ante determinadas situaciones nos permitirá comprender la manera de reaccionar que tenemos frente a situaciones que vivimos.

CONCLUSIÓN

Mientras no somos conscientes de la información de nuestro árbol vivimos condicionados por las experiencias de nuestros antepasados. Por su manera de solucionar las cosas, de establecer relaciones y, en definitiva, por su forma de ver la vida. La Bioneuroemoción® sugiere que el tipo de experiencia que vivimos es una resonancia o un eco de una información presente en nuestro clan.




La culpa no es de nadie

Tendemos a pensar que lo que nos sucede viene de fuera, que son los factores externos los que nos hacen sentir de una manera determinada y cuando lo que sentimos no nos gusta señalamos a algo o a alguien como responsable de nuestra sensación.

Al culpar al otro nos liberamos de nuestra responsabilidad. Sin embargo, olvidamos que al renunciar a la propia responsabilidad otorgamos el poder a los demás y nos convertimos en víctimas. “Culpar tiene un coste: la pérdida de nuestra libertad. Además, el papel de víctima trae consigo una auto-percepción de debilidad, vulnerabilidad e indefensión, que son los componentes principales de la apatía y la depresión”.

David R. Hawkins (1927-2012) fue doctor en medicina y filosofía, psiquiatra, escritor e investigador sobre la consciencia. Durante su vida obtuvo numerosos reconocimientos, entre otros, recibió el Premio Huxley por su “inestimable contribución al alivio del sufrimiento humano” y se convirtió en caballero de la Orden Soberana de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (fundada en 1077) en reconocimiento a sus contribuciones a la humanidad. En su libro Dejar ir. El camino de la entrega, nos habla del apego y de todo lo que hacemos por mantenerlo y nos dice que “el miedo a la vida es en realidad el miedo a las emociones”.

Para Hawkins “los apegos crean una dependencia, y la dependencia, debido a su naturaleza, intrínsecamente lleva al miedo a la pérdida”. Y el miedo nos paraliza, “la mayoría de los "No puedo" son en realidad "No quiero". Tras los "No puedo" o los "No quiero" con frecuencia hay un miedo”.

Y donde hay miedo hay culpa. La culpa es “una auto-condena y auto-invalidación de nuestra valoración y valor como ser humano”. La cuestión es que siempre valoramos lo que nos sucede como bueno o malo, es automático, lo hacemos sin pensar: “¿Por qué debe algo ser siempre "fallo" de alguien? ¿Por qué debe ser introducido todo el concepto de "malo" en la situación en el primer lugar? ¿Por qué debe uno de nosotros estar equivocado, ser malo o culpable?”.

No nos damos cuenta de que encontramos una gran recompensa al culpar a otro de nuestra desgracia: “Conseguimos ser inocentes; podemos disfrutar de la autocompasión; conseguimos ser mártires y víctimas, y conseguimos ser los destinatarios de la simpatía”. No es un deseo consciente sin embargo “es el propósito inconsciente de la culpa”. Lo importante es el deseo de obtener “el castigo de otra persona, y combinarlo con el autocastigo”.

Hay culpa en cada juicio crítico. “La culpa en sí misma engendra sentimientos negativos y los sentimientos negativos en y por sí mismos también engendran culpa”. Y hemos vivido durante tanto tiempo en este ciclo que ni siquiera lo reconocemos. “La culpa es tan omnipresente que sin importar lo que hagamos sentiremos de algún modo en nuestra mente que "deberíamos" estar haciendo otra cosa”. De alguna manera u otra proyectamos culpa sobre el mundo que nos rodea “es por eso que la mayoría de las personas necesitan de un “enemigo”.

Hawkins nos recuerda que “no hay ganador en el juego de la culpabilidad”. Y nos invita a observarnos a nosotros mismos cuando nos dice “el primer paso para dejar de culpa es ver que estamos eligiendo culpar”. Solo al dejar de culpar podemos experimentar el perdón y, como consecuencia sentimos “el resurgir de la energía de la vida, el bienestar y la salud física”.

Perdonar no es reconocer una equivocación, es soltar. Es entregar nuestra percepción completamente, abandonando todo juicio y “dado que todo juicio es realmente a uno mismo, nos hemos liberado en el proceso”.

En Bioneuroemoción® sugerimos que nos relacionamos con nosotros mismos a través de los demás y que podemos convertir toda relación en una oportunidad para conocernos a nosotros mismos. Los otros son espejos en los que tenemos la ocasión de vernos y reconocernos, en los que podemos ver nuestra alma para saber lo que tenemos que trascender, lo que tenemos que sanar. Cuando aprendemos a observarnos liberamos al otro de llenar nuestras necesidades.

Como nos dice Enric Corbera en el prólogo de la edición en castellano de este libro: “Dejar ir enseña que hay que dejar de proyectar la culpa en los demás. Tomamos conciencia de que todas nuestras proyecciones al final se vuelven contra nosotros y, si las liberamos, nos liberamos. Este es el gran secreto para hallar la felicidad aquí en la Tierra”.

Fuente:

Hawkins, D.R., Dejar ir. El camino de la entrega. Editorial El Grano de Mostaza, 2014.



Amar al propio cuerpo por Virginia Gawel

sábado, 3 de marzo de 2018

"Uno nunca sabe lo que va a suceder. Y es hermoso que uno nunca lo sepa. Si fuera predecible, no valdría la pena vivir la vida. Si todo fuera como te gustaría que fuese y si todo fuera una certeza, no serías un hombre, serías una máquina. Sólo existen certezas y seguridades para las máquinas."

Osho

Elegí una de las tres: la pluma, el cuarzo o el aquí y ahora.



When We Were Young


Si elegiste el cuarzo cristal entonces te tocó GUÍA:

Tienes que buscar un guía porque no conoces al guía interior que está oculto dentro de ti. Tienes que encontrar al guía interior. Esto es lo que llamo tu Buda intrínseco. Tienes que despertar ese Buda y tu vida derramará bendiciones, dicha. Tu vida se volverá radiante con lo bueno, con la divinidad; mucho más de lo que tú posiblemente puedas concebir. Es casi como la luz. Tu habitación estaba a oscuras, enciende una lucecita. Incluso una pequeña vela sirve y toda la oscuridad desaparece. Una vez que tienes una vela ves dónde está la puerta. No tienes que pensar en ello; "¿dónde está la puerta?". Sólo la gente ciega piensa en dónde puede quedar la puerta. La gente que tiene ojos y la luz consigo, no piensa. Has pensado alguna vez: "¿Dónde está la puerta?". Tú simplemente te levantas y sales. Nunca piensas un solo momento dónde está la puerta. No empiezas a buscar a tientas la puerta o te golpeas la cabeza con la pared. Tú simplemente ves y no hay siquiera un asomo de pensamiento. Tú sales, simplemente.

La figura angelical con alas del color del arco iris de esta carta representa al guía que cada uno de nosotros tiene dentro. Como la segunda figura, al fondo, puede que algunas veces seamos un poco reacios a confiar en este guía cuando viene a nosotros, porque estamos muy acostumbrados a seguir las señales externas, en vez de seguir las de adentro. La verdad de tu ser más profundo está tratando de indicarte hacia dónde ir ahora mismo y, cuando aparece esta carta, quiere decir que puedes confiar en la guía interior que se te está dando. Habla en susurros y algunas veces podemos dudar, ignorando si hemos comprendido correctamente. Pero las indicaciones son claras: Si sigues al guía interior te sentirás más total, más integrado, como si te estuvieras moviendo hacia afuera desde el propio centro de tu ser. Si te mueves con él, este rayo de luz te llevará a donde necesitas ir exactamente.

Si elegiste el AQUÍ Y AHORA de Camino, entonces tu mensaje es el de la TRANSFORMACIÓN:

Un maestro Zen no es un simple profesor. En todas las religiones hay solamente profesores. Ellos te enseñan acerca de materias que tu no sabes, y ellos te piden que creas porque no hay otro camino para traer esas experiencias en una realidad objetiva. Ninguno tiene el profesor para saber de ellos – ellos han creído en ellos; Él transfiere su creencia a alguien más.
El Zen no es un mundo para creyentes. No es para los que tienen fe, es para esas almas osadas que puedan botar toda creencia, incredibilidad, dudas, razones, mente, y simplemente puedan entrar en su pura existencia sin fronteras. Pero trae una tremenda transformación,
. Mas bien, déjame decirte que mientras otros están involucrados en filosofías, Zen esta involucrado en metamorfosis, en una transformación. Pero su lenguaje tiene que ser comprendido, no con la razón o la mente intelectual sino con tu corazón amoroso. O hasta que lo escuches, no importa en todo caso si es verdad o no. Y viene un momento repentinamente en que tu lo ves, el cual ha sido evadido toda tu vida. Repentinamente, lo que Gautama Buda llamó abrir las: “ochenta y cuatro mil puertas”.

La figura central en esta carta esta sentada encima de una gran flor en el vacío, y sostiene los símbolos de transformación - la espada que corta a través de la ilusión, la serpiente que se rejuvenece a si misma cambiándo su piel, la rota cadena de las limitaciones,y el ying/yang símbolo de la trascendencia de la dualidad. Una de sus manos descansa en su regazo, abierta y receptiva. La otra alcanza a tocar la boca de un rostro dormido, simbolizándo el silencio que ocurre cuando estamos descansándo.
Este es un tiempo para un profundo dejarse ir. Permite cualquier pena, aflicción, o dificultad para estar allí, aceptándo esta factibilidad. Es mucho mas parecida la experiencia de Gautama Buda, cuando despues de años de búsqueda, el finalmente se rindió, sabiendo que no hubo nada mas que el pudiera hacer.Esa misma noche el se ilumino.
La transformación viene como la muerte, a su propio tiempo. Y, como la muerte, te toma a ti de una dimensión a otra.

Si sentiste optar por la pluma entonces te tocó VIDAS PASADAS:

El niño puede llegar a ser consciente sólo si en su vida pasada él ha meditado lo suficiente, si ha creado suficiente energía para luchar con la oscuridad que trae la muerte. Uno simplemente se pierde en un olvido y de repente encuentra un nuevo útero y olvida completamente el cuerpo viejo. Hay una discontinuidad. Esta oscuridad, esta inconciencia crea la discontinuidad.
El Oriente ha estado trabajando duro para penetrar éstas barreras. Y diez mil años de trabajo no han sido en vano. Todos pueden penetrar en las vidas pasadas, o en muchas vidas pasadas. Pero para eso tienen que ir más profundo en su meditación, por dos razones: a no ser que vayas más profundo, no puedes encontrar la puerta a otra vida; en segundo lugar, tienes que estar en profunda meditación porque si encuentras la puerta a otra vida, una avalancha de eventos vendrán a tu mente. Y es ya lo suficientemente duro lidiar con una sola vida...

Las manos de la existencia forman los genitales femeninos, la apertura de la madre cósmica. Se revelan dentro muchas imágenes, rostros de otros tiempos.
Aunque puede ser entretenido fantasear sobre vidas pasadas famosas, es sólo una distracción. El punto real es ver y comprender los patrones kármicos de nuestras vidas, y sus raíces en el ciclo interminablemente repetitivo que nos atrapa en conducta inconsciente.
Las dos lagartijas de arcoiris a cada lado representan el saber y el no-saber. Son los guardianes del inconsciente, asegurándose que estemos preparados para la visión que puede resultar devastadora.
Un vislumbre dentro de la eternidad de nuestra existencia puede ser un regalo, y el comprender la función del karma en nuestras vidas es algo que no podemos captar con la voluntad. Este es un llamado a despertar; los eventos de tu vida están intentando mostrarte un patrón tan antiguo como el del viaje de tu propia alma.




jueves, 1 de marzo de 2018


¡Bienvenido Marzo!







la que aprende, mientras vive. 

Esas noches


Ahí duermo desde que volví


¡Bienvenido Marzo!


domingo, 25 de febrero de 2018

👉💚👦💚 y vale



El organismo hace lo que dicta el pensamiento envuelto en emoción. Somos uno.
Soy la primer mujer que vive sin corazón.
Lo dejé, sin remordimientos, en mi último viaje.


Me sonríes tan segura de ti misma. Como si ya supieras que te pertenezco. Y quiero que te quede claro, que tienes toda la puta razón.↘
#DavidSant

💚🌟💚