viernes, 27 de septiembre de 2013
Yo te libraré del miedo, de ese temor tuyo por lo que pueda venir. Yo no soy muy fuerte; pero el cariño que te tengo sí es fuerte y grande y no se acaba. Es como un árbol que ha enraizado mucho en esa tierra que eres tú y de la cual me será difícil desprenderme ya. Y porque eres así, como la tierra, noble y hermosa y llena de prodigios, por eso no podré olvidarte.
Juan Rulfo, Aire de las colinas.
Pasarán las peores cosas, los peores días y también los ratos en los que uno se siente muy infortunado, pero tú siempre estarás allí como la luna en la noche, acabando con las malas impresiones del día.
Tú siempre y en cada instante mujercita de los ojos llenos de ternura, estarás ahí, permanecerás siempre conmigo.
Juan Rulfo, Aire de las colinas.
Más de una vez me siento expulsado y con ganas
de volver al exilio que me expulsa
y entonces me parece que ya no pertenezco
a ningún sitio, a nadie.
¿Será en indicio de que nunca más
podré no ser un exiliado?
¿Qué aquí o allá o en cualquier parte
siempre habrá alguien que vigile y piense,
éste a qué viene?
Y vengo sin embargo tal vez a compartir cansancio y vértigo
desamparo y querencia
también a recibir mi cuota de rencores
mi reflexiva comisión de amor
en verdad a qué vengo
no lo sé con certeza
pero vengo.
de volver al exilio que me expulsa
y entonces me parece que ya no pertenezco
a ningún sitio, a nadie.
¿Será en indicio de que nunca más
podré no ser un exiliado?
¿Qué aquí o allá o en cualquier parte
siempre habrá alguien que vigile y piense,
éste a qué viene?
Y vengo sin embargo tal vez a compartir cansancio y vértigo
desamparo y querencia
también a recibir mi cuota de rencores
mi reflexiva comisión de amor
en verdad a qué vengo
no lo sé con certeza
pero vengo.
Los hombres construyen penosamente sus inexplicables fantasías porque están encarnados, porque ansían la eternidad y deben morir, porque desean la perfección y son imperfectos, porque anhelan la pureza y son corruptibles. Por eso escriben ficciones. Un dios no necesita escribirlas. La existencia es trágica por esa esencial dualidad. El hombre podría haber sido feliz como un animal sin conciencia de la muerte o como espíritu puro, no como hombre: desde el momento en que se levantó sobre sus dos pies, inauguró su infelicidad metafísica.
Así, Cervantes escribió El Quijote porque era un simple mortal. Tierno, desamparado, andariego, valiente, quijotesco Miguel de Cervantes Saavedra, el hombre que alguna vez dijo que por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida: ¡Qué emoción siento ahora, en el final de mi existencia, al ser protegido por su generosa e
innumerable sombra! Ernesto Sábato
Así, Cervantes escribió El Quijote porque era un simple mortal. Tierno, desamparado, andariego, valiente, quijotesco Miguel de Cervantes Saavedra, el hombre que alguna vez dijo que por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida: ¡Qué emoción siento ahora, en el final de mi existencia, al ser protegido por su generosa e
innumerable sombra! Ernesto Sábato
Lo explicaré a mi manera y les ruego que no me interrumpan si no soy lo suficientemente claro. El mayor terror que puede padecer un niño es no sentirse amado, y el rechazo constituye para él un verdadero infierno. Creo que todo el mundo, en mayor o menor grado, ha experimentado esta sensación. Y con ella viene la ira, y tras la ira el crimen, sea cual sea, como venganza por el abandono, y tras el crimen la culpa; ésta es la historia de la Humanidad. Yo creo que si esa sensación de abandono pudiese ser amputada, los hombres no serían lo que son. Puede que hubiera muchos menos locos, y seguro que no habría tantas cárceles. Eso es el comienzo de todo. Un niño, al sentirse rechazado por aquel que ama, da puntapiés al gato, y oculta su culpa secreta; y otro roba para que el dinero le devuelva el amor negado; y un tercero conquista el mundo..., pero siempre encontraremos la culpa, la venganza, y más culpa. El hombre es el único animal culpable. Al este del edén - John Steinbeck
sábado, 21 de septiembre de 2013
En el fondo, amar es un acto de fe. Siempre el encuentro de una pareja es milagroso. No deberíamos haber ido a ese sitio, pero movidos por una fuerza que creemos absurda, vamos para encontramos con la persona que nos acompañará el resto de nuestra vida. O bien, el mágico encuentro se produce a un momento dado: si hubiéramos estado ahí cinco minutos antes o cinco minutos después, nada hubiera sucedido. Desde la primera mirada el amor se presenta con una certeza absoluta. Sin embargo, si dejamos entrar las dudas, los celos, el espíritu de posesión, el milagro se desvanece. Pensando en ello he escrito esta fábula:
En una playa perdida junto al mar Caribe, un indígena vivía de la pesca. En las noches, solitario, mirando la luna, se preguntaba: “¿Por qué no tengo una mujer como los otros. Quiero una compañera simple y a la vez brillante. La quiero humana y también diosa. Deseo que en la noche oscura ilumine mi camino”. Para pasar el tiempo, plantó sandías. Crecieron enormes. Las cargó en su burro y fue a venderlas al mercado de un pueblo. A mediodía llegó un hombre moreno acompañado de una extraña mujer: a pesar de ser joven, sus cabellos eran plateados. El indígena exclamó, admirado: “¡Raro es el cabello de tu mujer!” El moreno le respondió: “Más extraño su corazón, porque también es plateado”. El indígena le preguntó: “¿Dónde nacen mujeres tan maravillosas?”. El otro le dijo: “En un pueblo de brujos, detrás de las montañas. El que se casa con una de ellas alcanza la paz, el amor, la sabiduría, la prosperidad”. Y no quiso decir más. El indígena exclamó: “¡Encontraré una mujer así!”. Y abandonando su burro y sus sandías fue a las montañas. Escaló, bajó, atravesó valles, bosques, desiertos, miles de aldeas. Buscó durante años. Le creció el cabello, la barba, se cubrió de harapos, adquirió expresión de loco. Los campesinos se rieron de él. “¡Ja, ja, busca una mujer con el corazón plateado!”. Nunca la encontró. Decepcionado, volvió a su playa para vivir desnudo comiendo sólo almejas. Un día vio bajar a una mujer por el cerro. ¡Tenía la cabellera plateada! Cuando llegó junto a él, le dijo: “Me envían los brujos porque lo has dejado todo por mí. Te pertenezco.” El gruñó: “No creo que tus cabellos sean reales: te los has pintado. ¡Y tu corazón ha de ser rojo! ¡Te desenmascararé!” Bruscamente le hundió un cuchillo entre los senos para abrir un surco y extraerle el corazón. ¡Era plateado! Gritó: “¡He recuperado la fe! ¡Lograré por fin la paz, el amor, la sabiduría y la prosperidad!” Pero ya era tarde, la mujer estaba muerta.
Llegas hasta donde llega tu fe.
Alejandro Jodorowsky
En una playa perdida junto al mar Caribe, un indígena vivía de la pesca. En las noches, solitario, mirando la luna, se preguntaba: “¿Por qué no tengo una mujer como los otros. Quiero una compañera simple y a la vez brillante. La quiero humana y también diosa. Deseo que en la noche oscura ilumine mi camino”. Para pasar el tiempo, plantó sandías. Crecieron enormes. Las cargó en su burro y fue a venderlas al mercado de un pueblo. A mediodía llegó un hombre moreno acompañado de una extraña mujer: a pesar de ser joven, sus cabellos eran plateados. El indígena exclamó, admirado: “¡Raro es el cabello de tu mujer!” El moreno le respondió: “Más extraño su corazón, porque también es plateado”. El indígena le preguntó: “¿Dónde nacen mujeres tan maravillosas?”. El otro le dijo: “En un pueblo de brujos, detrás de las montañas. El que se casa con una de ellas alcanza la paz, el amor, la sabiduría, la prosperidad”. Y no quiso decir más. El indígena exclamó: “¡Encontraré una mujer así!”. Y abandonando su burro y sus sandías fue a las montañas. Escaló, bajó, atravesó valles, bosques, desiertos, miles de aldeas. Buscó durante años. Le creció el cabello, la barba, se cubrió de harapos, adquirió expresión de loco. Los campesinos se rieron de él. “¡Ja, ja, busca una mujer con el corazón plateado!”. Nunca la encontró. Decepcionado, volvió a su playa para vivir desnudo comiendo sólo almejas. Un día vio bajar a una mujer por el cerro. ¡Tenía la cabellera plateada! Cuando llegó junto a él, le dijo: “Me envían los brujos porque lo has dejado todo por mí. Te pertenezco.” El gruñó: “No creo que tus cabellos sean reales: te los has pintado. ¡Y tu corazón ha de ser rojo! ¡Te desenmascararé!” Bruscamente le hundió un cuchillo entre los senos para abrir un surco y extraerle el corazón. ¡Era plateado! Gritó: “¡He recuperado la fe! ¡Lograré por fin la paz, el amor, la sabiduría y la prosperidad!” Pero ya era tarde, la mujer estaba muerta.
Llegas hasta donde llega tu fe.
Alejandro Jodorowsky
¿TU PROBLEMA CONSISTE EN COMENZAR COSAS SIN PODER NUNCA TERMINARLAS?
Alejandro Jodorowsky: He recibido muchas preguntas de personas que padecen el problema de comenzar cosas sin poder nunca terminarlas. También hay otras que tienen multitud de planes e ideas por realizar, pero los embarga la desidia y nunca comienzan. Aquí, en Plano sin Fin encontrarán una descripción de lo que les sucede y su posible solución. Busquen el tema “Neurosis de fracaso” o bien en mi libro “Manual de Psicomagia”. Cuando yo era joven, sufría de esta neurosis, no pudiendo terminar lo poco que lograba comenzar. Hasta que un día me sucedió algo, la mayor humillación que he sufrido en mi vida, que me curó este problema haciendo que siempre terminara lo que habìa comenzado. Con una gran vergüenza, les voy a contar lo que me pasó:
En Santiago de Chile, cuando yo tenía 18 años, a lo único que quería dedicarme era a la poesía. Una noche de invierno acompañé a un amigo de mi misma edad, el poeta Enrique Lihn, que estabademasiado ebrio, a su casa.Vivía en un barrio apartado, oscuro, de calles estrechas. Una gran avenida, que por humorada del destino se llamaba Providencia, extendía su ancho lomo a unas cuadras de ahí. Le entregué el poeta a su madre, me despedí de ellos y emprendí el regreso. Vi aproximarse, por mi vereda, a tres individuos de mala catadura. Instintivamente cambié de lado. Ellos, al ver el movimiento defensivo, se abrieron en abanico. Uno sacó una macana, el otro un cuchillo y el tercero una pistola. ¡Me puse a correr! “¡Párate, maricón!”, gritaron. Lancé un pedido de auxilio que sonó como chillido de puerco en el matadero. ¡Ninguna ventana se abrió! Ahí iba yo, el ex inmortal, al borde del abismo bajo el indiferente firmamento, galopando por una calle-cementerio donde puertas selladas defendían mausoleos, dejando en mis pantalones la huella fecal del miedo… Con la dignidad pulverizada, deposité mis esperanzas en llegar a la avenida Providencia. ¡A veinte metros de ella vi que estaba oscura: una pana de corriente! Y entonces, vencido, entregado, me detuve y esperé a los bandidos. ¡Llegaron y de un puñetazo en el estómago me lanzaron a tierra! Con calma agónica les rogué que no me mataran, que se llevaran todo, porque yo era un poeta. Me pidieron la billetera, que guardaba sólo un escuálido billete; observaron mis papeles de estudiante, saludaron y se fueron diciendo que eran policías y que me habían confundido con un ladrón. “¡Para otra vez no corra, porque se hace sospechoso!”. Adolorido en cuerpo y alma, llegué a la avenida: ¡Ahí, a la vuelta de la esquina, había veinte personas jugando cartas en un café! ¡Con unos cuantos pasos hubiera estado a salvo! ¡Si fueran asaltantes podían haberme matado, por entregarme como una res!
¡En ese mismo instante juré que siempre mantendría mis esfuerzos hasta que no me quedara una gota de energía y que nunca abandonaría una obra empezada hasta no haberla terminado!
Alejandro Jodorowsky: He recibido muchas preguntas de personas que padecen el problema de comenzar cosas sin poder nunca terminarlas. También hay otras que tienen multitud de planes e ideas por realizar, pero los embarga la desidia y nunca comienzan. Aquí, en Plano sin Fin encontrarán una descripción de lo que les sucede y su posible solución. Busquen el tema “Neurosis de fracaso” o bien en mi libro “Manual de Psicomagia”. Cuando yo era joven, sufría de esta neurosis, no pudiendo terminar lo poco que lograba comenzar. Hasta que un día me sucedió algo, la mayor humillación que he sufrido en mi vida, que me curó este problema haciendo que siempre terminara lo que habìa comenzado. Con una gran vergüenza, les voy a contar lo que me pasó:
En Santiago de Chile, cuando yo tenía 18 años, a lo único que quería dedicarme era a la poesía. Una noche de invierno acompañé a un amigo de mi misma edad, el poeta Enrique Lihn, que estabademasiado ebrio, a su casa.Vivía en un barrio apartado, oscuro, de calles estrechas. Una gran avenida, que por humorada del destino se llamaba Providencia, extendía su ancho lomo a unas cuadras de ahí. Le entregué el poeta a su madre, me despedí de ellos y emprendí el regreso. Vi aproximarse, por mi vereda, a tres individuos de mala catadura. Instintivamente cambié de lado. Ellos, al ver el movimiento defensivo, se abrieron en abanico. Uno sacó una macana, el otro un cuchillo y el tercero una pistola. ¡Me puse a correr! “¡Párate, maricón!”, gritaron. Lancé un pedido de auxilio que sonó como chillido de puerco en el matadero. ¡Ninguna ventana se abrió! Ahí iba yo, el ex inmortal, al borde del abismo bajo el indiferente firmamento, galopando por una calle-cementerio donde puertas selladas defendían mausoleos, dejando en mis pantalones la huella fecal del miedo… Con la dignidad pulverizada, deposité mis esperanzas en llegar a la avenida Providencia. ¡A veinte metros de ella vi que estaba oscura: una pana de corriente! Y entonces, vencido, entregado, me detuve y esperé a los bandidos. ¡Llegaron y de un puñetazo en el estómago me lanzaron a tierra! Con calma agónica les rogué que no me mataran, que se llevaran todo, porque yo era un poeta. Me pidieron la billetera, que guardaba sólo un escuálido billete; observaron mis papeles de estudiante, saludaron y se fueron diciendo que eran policías y que me habían confundido con un ladrón. “¡Para otra vez no corra, porque se hace sospechoso!”. Adolorido en cuerpo y alma, llegué a la avenida: ¡Ahí, a la vuelta de la esquina, había veinte personas jugando cartas en un café! ¡Con unos cuantos pasos hubiera estado a salvo! ¡Si fueran asaltantes podían haberme matado, por entregarme como una res!
¡En ese mismo instante juré que siempre mantendría mis esfuerzos hasta que no me quedara una gota de energía y que nunca abandonaría una obra empezada hasta no haberla terminado!
Un hombre, perfectamente sano, comenzó a tener miedo de enfermarse de los brazos. Fue a visitar a un doctor. Este, tras largos exámenes, concluyó: “¡Lo único que podemos, si usted teme enfermarse de los brazos, es cortárselos, así no podrá atrapar ninguna enfermedad en esas extremidades!” Lo hicieron. El paciente, manco, se sintió seguro un tiempo. Pero después empezó a tener miedo de atrapar una enfermedad en las piernas. Esta angustia no lo dejaba vivir. Consultó de nuevo al médico y este lo convenció de que al no tener piernas dejaba de atrapar una enfermedad en ellas. Se las cortó… Pasó el tiempo. Convertido en hombre-tronco, en un carrito de ruedas, el paciente volvió al consultorio, con un terror tremendo de atrapar una enfermedad en las vísceras. El doctor construyó una máquina especial con pulmones, hígado, corazón, tripas y demás vísceras, artificiales; separó la cabeza y la conectó al mecanismo, arrojando el resto del cuerpo a la basura. La cabeza, feliz, sin temor de atrapar enfermedades, se sintió asegurada… Mas un día lo que quedaba del paciente comenzó a llorar. El médico, intrigado, quiso saber la causa de su pena. La cabeza, prisionera de las válvulas de plástico, tristemente respondió: “¡Es que tengo muchas ganas de revolcarme desnudo en la hierba!”.
A veces, por temor a perder algo, nosotros mismos lo eliminamos. Sacamos los sentimientos de nuestro corazón por miedo a no ser correspondidos. No luchamos para obtener un triunfo por miedo a no lograrlo. No construimos nuestra vida en la forma que queremos por miedo a las dificultades que se van a presentar en el camino. No saciamos nuestros deseos por miedo a ser atrapados en ese placer, convertido en vicio. Nos vamos mutilando para darnos cuenta, un día, que esas ilusiones, sentimientos, deseos, aún persisten, que tenemos un apetito voraz de vivir; pero ya es demasiado tarde: hemos perdido la fuerza de obtener lo que queremos…
ANALIZAR NUESTRO ÁRBOL GENEALÓGICO. PRIMER CUESTIONARIO
Si pretendemos profundizar en el conocimiento de nuestro árbol genealógico, podemos empezar a responder las siguientes preguntas:
1.- ¿Cuál es mi finalidad en la vida?
Hay miles de posibles respuestas, desde conseguir un buen trabajo hasta conocer el funcionamiento del Universo. Es una pregunta fundamental, que debemos responder con valentía. Entendiendo por finalidad el objetivo que nos marcamos en estos momentos, que puede cambiar con el transcurso del tiempo.
2.- ¿Fui un hijo deseado?
Pregunta difícil, pretendemos no saberlo, incluso mirar en otra dirección. Resulta doloroso no ser esperado ni deseado. Tal vez nuestra madre intentó abortarnos, o incluso puede que seamos el fruto de una violación. Sea como sea, debemos conocer la respuesta…
3.- ¿Me querían del sexo que soy?
Si soy el segundo hermano y antes había un chico, con toda probabilidad mis padres deseaban una niña. O bien, hay cuatro hermanas y de repente viene el niño, que será sin duda “el deseado”.
Los padres a veces mienten consciente o inconsciente respecto a esta pregunta, dicen alguna obviedad como: ¡lo importante es que venga bien! Pero sus actos posteriores los delatan cuando empiezan a regalar balones de fútbol a esa tercera hija “consecutiva”…
4.- ¿Por quién o por qué eligieron mi nombre?
Me llamo Antonio, como mi padre y mi abuelo. O por el contrario, soy chica y me pusieron el nombre de una antigua novia de mi padre. Lo ideal es tener un nombre que nunca haya sido usado en nuestro árbol genealógico, algo que nos concederá mayores márgenes de libertad.
5.- ¿La fecha y hora de mi nacimiento, cuál es? ¿Se asemeja a otra fecha importante para mi familia?
Esas “casualidades” o sincronicidades: He nacido el mismo día que mi abuelo materno, o llegué al mundo el día del aniversario de la muerte de una de mis abuelas.
6.- ¿Cómo fue mi embarazo y mi parto?
¿Sencillo, o rodeado de todo tipo de complicaciones? Nací a los siete meses, antes de estar completamente formado o a los diez, con la sensación de que me retuvieron en contra de mi voluntad.
¿Nací por cesárea?, ¿Mi madre murió con el parto?…
7.- ¿Me dieron de mamar? ¿Cuánto tiempo?
Cualquier situación que se de por defecto o por exceso es un “abuso”. No tuve la experiencia de tomar leche materna, o la tomé hasta los cinco años.
8.- ¿Ocurrieron acontecimientos importantes en mi infancia? ¿Cómo es y ha sido mi salud?
Somos como esponjas que absorbemos las emociones de ese periodo de nuestra vida. ¿Se separaron nuestros padres cuando éramos unos niños? ¿Cambiaron de país? ¿Les afectó una guerra? ¿Un accidente los dejó marcados?
-Nuestra salud es de hierro. O tal vez, durante los primeros cuatro años de mi vida sufrí de amigdalitis… Me rompí tres veces el mismo brazo
9.- ¿De qué personas recibí cuidados, afecto y educación en mi infancia? ¿Qué mascotas hubo en casa?
Es posible que nuestros padres estuvieran poco y la que nos atendía era nuestra abuela materna. O sencillamente nuestra hermana mayor, 10 años mayor que nosotros, era la que nos vigilaba.
Las mascotas: pájaros, gatos, perros, etc.
10.- ¿Qué lugar ocupo en la hermandad?
El octavo, o soy hijo único y tengo todo el espacio y la atención de mis padres.
12.- ¿Cuáles son los nombres de mis hermanos (incluidos abortos y fallecidos) y las fechas de nacimientos de cada uno de ellos?
Observemos si llevamos el nombre de un hermano muerto antes de nuestro nacimiento, si remplazamos a un muerto. O nuestra fecha de nacimiento coincide con la de ese aborto traumático de nuestra madre… Incluso si nacimos el día de su aniversario de boda
13.- ¿Qué circunstancias económicas había en mi hogar?¿Hubo carencias o derroches? ¿Se amaba el dinero o por el contrario de despreciaba?
El dinero es una energía y nuestra relación con él está marcada por un patrón básico que se imprime en la infancia.
14.-¿Cómo era la convivencia con mis hermanos mientras viví con ellos? ¿Colaborábamos? ¿Competíamos?¿Cómo es en la actualidad?
Rivalidad absoluta y continuas peleas por el espacio, o de cooperación y fluidez.
Puede que en la actualidad la relación con nuestros hermanos sea cálida y de cooperación o alejada y distante en todos los sentidos.
15.- ¿Hubo alguno de ellos que acaparó más atención qué los demás? ¿Por qué?
La respuesta siempre estuvo frente a nuestros ojos, tal vez no nos atrevíamos a mirarla. Se paga un precio por ser el preferido.
16.- ¿Qué es de ellos en la actualidad? ¿Tienen pareja e hijos? ¿A qué se dedican? ¿Cómo es la salud de mis hermanos?
Pregunta fundamental para entender el tema del territorio, del espacio, del ego corporal o material.
(Colocaremos próximamente aquí los siguientes cuestionarios)
Plano sin fin
Imagen: JuDuq
LA FÁBULA DE LA RATA SARNOSA
Alejandro Jodorowsky: Vivimos en un mundo materialista donde el dinero es sinónimo de “deuda”. “Una rata descuidada se había dejado invadir por la sarna. Hacía ya tanto tiempo que el mal la aquejaba, que su picazón le parecía normal. Como le daba flojera observarse a sí misma, se dedicó a criticar a sus congéneres. Por ese solo hecho se sintió Maestra. “¡Nadie hace algo por superarse! ¡Mi raza está en decadencia! ¡Debo ayudar al mundo!”… Entre los roedores más jóvenes, encontró fervientes discípulos. Mientras se hacía traer queso gratis, les enseñaba “cómo progresar”. A medida que los jóvenes adquirían conocimientos de su Maestra, también atraparon su sarna. ¡Furiosos la expulsaron! La “Maestra” volvió a su guarida y desde allí se dedicó a insultar al mundo que no había querido aceptar sus consejos salvadores.”
El trabajo interno requiere esfuerzos dolorosos que muchos no están dispuestos a efectuar. Corregir las desviaciones de nuestros pensamientos, emociones y deseos, requiere una dedicación constante. Algunos seres, por pereza o por miedo a enfrentar sus propios fantasmas y hábitos negativos, antes de ayudarse a ellos mismos quieren ayudar a los otros. ¿Qué ayuda pueden dar con una mente contaminada? También, en tanto que colectividad, por muy necesitados que estemos, debemos verificar cuidadosamente quién es el organismo o país que nos ofrece su ayuda en forma de préstamo. Tal vez por aceptar lo que “generosamente” nos otorga, a causa de la deuda seamos explotados -darle en pago nuestros productos a precios ridículos- y además atrapar su sistema sarnoso. Un sano mendrugo de pan vale más que un aromático guiso envenenado.
El trabajo interno requiere esfuerzos dolorosos que muchos no están dispuestos a efectuar. Corregir las desviaciones de nuestros pensamientos, emociones y deseos, requiere una dedicación constante. Algunos seres, por pereza o por miedo a enfrentar sus propios fantasmas y hábitos negativos, antes de ayudarse a ellos mismos quieren ayudar a los otros. ¿Qué ayuda pueden dar con una mente contaminada? También, en tanto que colectividad, por muy necesitados que estemos, debemos verificar cuidadosamente quién es el organismo o país que nos ofrece su ayuda en forma de préstamo. Tal vez por aceptar lo que “generosamente” nos otorga, a causa de la deuda seamos explotados -darle en pago nuestros productos a precios ridículos- y además atrapar su sistema sarnoso. Un sano mendrugo de pan vale más que un aromático guiso envenenado.
"En las noches clarísimas y heladas que ve desde su cuarto abierto al patio, para no morirse tan irreparablemente, urde una persona que la recordará. Busca, Atalita, búscala pronto a esa persona, no hagas caso de tu edad. Si crees que con eso conseguirás morirte menos, búscalo a tu amor. Pero yo sé, le vas a pedir todo, que sea tu padre, tu madre, tu hermano, tu hijo, la vida y el más allá. Pobrecita, ¿quién podrá ser al mismo tiempo el misterio y su solución, la piel y el desenfrenado espíritu? Pero hubieran debido al menos dejártelo intentar". Fragmento de "Aire tan dulce" de Elvira Orphée
CONCIENCIA.
Alejandro Jodorowsky: Este doctor se preocupa de obtener un resultado de apariencia saludable sin preocuparse de los destrozos que puede causar su método. La mayoría de las medicinas píldoreras sanan los síntomas pero provocan efectos dañinos secundarios que exigen tragar nuevas píldoras para acabar con ellos. Las nuevas píldoras producen otros males secundarios y así y así, como un cuento de nunca acabar. Conocí a un hombre que se casó con una mujer dominante, se divorció y luego volvió a casarse con una mujer dominante, y así y así, hasta que la última lo asesinó. Nunca osó entablar una confrontación con su madre dominante para solucionar sus traumas infantiles… Hay otra manera de interpretar este chiste: nos transformamos en lo que comemos. Los vegetarianos tienden al pacifismo, los carnívoros pueden llegar a la violencia. En Tibet los discípulos comían el cerebro y el corazón de su maestro muerto para incorporarlo a sus almas. Pero el estómago y los pulmones no son los exclusivos asimiladores de alimento: el espíritu se nutre de sentimientos e ideas. Si te llenas de sentimientos negativos, celos, envidias, rencores, posesividad, llenarás al mundo de efluvios emocionales pestilentes, competencias crueles, ocios mortales, guerras. Lo mismo con las ideas: si te repites sin cesar “no hay cosa que valga” creyendo que lo sublime es una utopía odiosa, con tus bajas vibraciones mentales contribuyes a la destrucción de tu sociedad y tu planeta… Estamos por entero unidos a los otros: si inyectamos en nuestra sangre sustancias nocivas, acortamos no sólo nuestra vida sino la de nuestros semejantes. “Cuando tú te auto destruyes, destruyes una parte de mí. Cuando tú te auto destruyes eres un fragmento del planeta que se destruye. Cuando tú te auto destruyes desprovees de tu aliento a las plantas; y a tu muerte, envenenando el suelo, haces padecer al mineral”. Nuestra vida no es un tesoro individual, pertenece a la riqueza de la raza humana. Nuestra sagrada tarea es descubrir y desarrollar lo sublime que anida en nuestro cuerpo, alma y espíritu. Si me nutro de belleza colaboro a transformar el mundo en un edén.
Alejandro Jodorowsky: Este doctor se preocupa de obtener un resultado de apariencia saludable sin preocuparse de los destrozos que puede causar su método. La mayoría de las medicinas píldoreras sanan los síntomas pero provocan efectos dañinos secundarios que exigen tragar nuevas píldoras para acabar con ellos. Las nuevas píldoras producen otros males secundarios y así y así, como un cuento de nunca acabar. Conocí a un hombre que se casó con una mujer dominante, se divorció y luego volvió a casarse con una mujer dominante, y así y así, hasta que la última lo asesinó. Nunca osó entablar una confrontación con su madre dominante para solucionar sus traumas infantiles… Hay otra manera de interpretar este chiste: nos transformamos en lo que comemos. Los vegetarianos tienden al pacifismo, los carnívoros pueden llegar a la violencia. En Tibet los discípulos comían el cerebro y el corazón de su maestro muerto para incorporarlo a sus almas. Pero el estómago y los pulmones no son los exclusivos asimiladores de alimento: el espíritu se nutre de sentimientos e ideas. Si te llenas de sentimientos negativos, celos, envidias, rencores, posesividad, llenarás al mundo de efluvios emocionales pestilentes, competencias crueles, ocios mortales, guerras. Lo mismo con las ideas: si te repites sin cesar “no hay cosa que valga” creyendo que lo sublime es una utopía odiosa, con tus bajas vibraciones mentales contribuyes a la destrucción de tu sociedad y tu planeta… Estamos por entero unidos a los otros: si inyectamos en nuestra sangre sustancias nocivas, acortamos no sólo nuestra vida sino la de nuestros semejantes. “Cuando tú te auto destruyes, destruyes una parte de mí. Cuando tú te auto destruyes eres un fragmento del planeta que se destruye. Cuando tú te auto destruyes desprovees de tu aliento a las plantas; y a tu muerte, envenenando el suelo, haces padecer al mineral”. Nuestra vida no es un tesoro individual, pertenece a la riqueza de la raza humana. Nuestra sagrada tarea es descubrir y desarrollar lo sublime que anida en nuestro cuerpo, alma y espíritu. Si me nutro de belleza colaboro a transformar el mundo en un edén.
Siendo el dolor un estado pasajero,
no cometas el error de dejarlo instalarse para siempre.
El niño aprende poco a poco que el dolor es inevitable. Si los padres acompañan este aprendizaje con madurez, humor y ternura, él aprenderá a gestionar todas las relaciones complejas que engendra su propia crueldad y los límites que se le imponen, y la crueldad del otro y los límites que él mismo se impone. La crueldad infantil espontánea es inocente y su propio dolor el que enseña al niño que el otro sufre tanto como él. Un ser que no hubiera pasado jamás por la experiencia de dolor sería alguien con una crueldad sin límites.
Este núcleo bien acompañado permite que el dolor (necesario e inevitable) no se transforme en sufrimiento (prolongación inútil del dolor). El adulto maduro descubre así la alegría, o sea la capacidad de enfocarse en la fuerza de la vida a través de los episodios dolorosos.
no cometas el error de dejarlo instalarse para siempre.
El niño aprende poco a poco que el dolor es inevitable. Si los padres acompañan este aprendizaje con madurez, humor y ternura, él aprenderá a gestionar todas las relaciones complejas que engendra su propia crueldad y los límites que se le imponen, y la crueldad del otro y los límites que él mismo se impone. La crueldad infantil espontánea es inocente y su propio dolor el que enseña al niño que el otro sufre tanto como él. Un ser que no hubiera pasado jamás por la experiencia de dolor sería alguien con una crueldad sin límites.
Este núcleo bien acompañado permite que el dolor (necesario e inevitable) no se transforme en sufrimiento (prolongación inútil del dolor). El adulto maduro descubre así la alegría, o sea la capacidad de enfocarse en la fuerza de la vida a través de los episodios dolorosos.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Plutón, el planeta de las transformaciones profundas, el Señor de la Muerte, termina su fase retrógrada hoy y se pone directo- invitándonos a mirar hacia adelante.
Durante los cinco meses que estuvo retrogradando tuvimos que sumergirnos en los confines de nuestra psique y enfrentar nuestros demonios y nuestros karmas personales con valentía, sumergiéndonos en nuestro "mundo de abajo", viendo el fango, el dolor, el hueso. Plutón retrógrado fue una oportunidad para renacer, pero renacer implica dejar morir partes nuestras que debemos soltar para dejar entrar lo nuevo, y esto implica dolor.
Ahora, con Plutón directo, podemos darle la bienvenida a nuestro nuevo ser. Como el Ave Fénix, renacemos de nuestras cenizas con más fuerza y ganas que nunca, pero en el proceso debimos dolorosamente soltar lastres.
Cuánto más honda fue la realidad a la que te enfrentaste, cuánto más indagaste en tus miedos, bloqueos, traumas y oscuridades, más son las posibilidades de haber crecido y evolucionado. Si por el contrario, cerraste los ojos y negaste que hay una parte tuya que necesita ser reconocida y superada, entonces deberás seguir arduamente en el camino del "hacerte cargo". No existe la luz sin la oscuridad; debemos aceptar las partes más oscuras nuestras para ser capaces de integrarlas y poder brillar con más fuerza que nunca. ¡¡¡Reinventemonos!!!
Durante los cinco meses que estuvo retrogradando tuvimos que sumergirnos en los confines de nuestra psique y enfrentar nuestros demonios y nuestros karmas personales con valentía, sumergiéndonos en nuestro "mundo de abajo", viendo el fango, el dolor, el hueso. Plutón retrógrado fue una oportunidad para renacer, pero renacer implica dejar morir partes nuestras que debemos soltar para dejar entrar lo nuevo, y esto implica dolor.
Ahora, con Plutón directo, podemos darle la bienvenida a nuestro nuevo ser. Como el Ave Fénix, renacemos de nuestras cenizas con más fuerza y ganas que nunca, pero en el proceso debimos dolorosamente soltar lastres.
Cuánto más honda fue la realidad a la que te enfrentaste, cuánto más indagaste en tus miedos, bloqueos, traumas y oscuridades, más son las posibilidades de haber crecido y evolucionado. Si por el contrario, cerraste los ojos y negaste que hay una parte tuya que necesita ser reconocida y superada, entonces deberás seguir arduamente en el camino del "hacerte cargo". No existe la luz sin la oscuridad; debemos aceptar las partes más oscuras nuestras para ser capaces de integrarlas y poder brillar con más fuerza que nunca. ¡¡¡Reinventemonos!!!
“No quiero que me ames.
Quiero que ames.
Los incendios no tienen dueño.”
Alejandro Jodorowsky, en “Todas las piedras”
Alejandro Jodorowsky:
Un discípulo le preguntó a su Maestro: “Usted ha dicho que los celos son el temor que uno tiene de que los otros le den al ser amado lo que uno no es capaz de darle… Pero, ¿qué pasa si uno puede darle también lo que los otros le dan?”
El Maestro contestó: “Como no conoces tus límites, porque rehuyes trabajar contigo mismo, no aceptas que hay algo que no le puedes dar al ser amado y crees que eso que le dan tú también podrías dárselo. Sin embargo, pregúntate por qué va a buscar en otros lo que tú crees tener, si cuanto más quien te ama preferiría obtener de tu mano que de una ajena. ¡Va lejos porque cerca no encuentra!… No somos infinitos: debes aprender a conocer tus límites para después darle al ser amado todo lo que eres. Ni menos ni más. Menos, sería egoísmo. Más, sería falsedad…
Amar no es querer encadenar al ser amado. Amar es querer que este llegue a la mayor realización de sí, aunque tú no obtengas provecho de ese logro… El verdadero amor , el amor consciente, no pide: sólo desea dar. Y agradece al otro la maravilla que es su presencia y su libre existencia.”
El Maestro entonces le contó al discípulo la fábula de las dos lagunas:
“Había una vez dos lagunas casi secas. Uno de ellas, a pesar de su agua escasa, no dejaba que las raíces de los árboles de sus orillas fueran a beber a un río cercano. Y es así como estaba rodeada de plantas raquíticas… La otra laguna dejaba que sus árboles estiraran las raíces hacia el río. Así gozaba viendo árboles frondosos en sus orillas y oyendo el canto de las aves que anidaban en sus follajes.”
Quiero que ames.
Los incendios no tienen dueño.”
Alejandro Jodorowsky, en “Todas las piedras”
Alejandro Jodorowsky:
Un discípulo le preguntó a su Maestro: “Usted ha dicho que los celos son el temor que uno tiene de que los otros le den al ser amado lo que uno no es capaz de darle… Pero, ¿qué pasa si uno puede darle también lo que los otros le dan?”
El Maestro contestó: “Como no conoces tus límites, porque rehuyes trabajar contigo mismo, no aceptas que hay algo que no le puedes dar al ser amado y crees que eso que le dan tú también podrías dárselo. Sin embargo, pregúntate por qué va a buscar en otros lo que tú crees tener, si cuanto más quien te ama preferiría obtener de tu mano que de una ajena. ¡Va lejos porque cerca no encuentra!… No somos infinitos: debes aprender a conocer tus límites para después darle al ser amado todo lo que eres. Ni menos ni más. Menos, sería egoísmo. Más, sería falsedad…
Amar no es querer encadenar al ser amado. Amar es querer que este llegue a la mayor realización de sí, aunque tú no obtengas provecho de ese logro… El verdadero amor , el amor consciente, no pide: sólo desea dar. Y agradece al otro la maravilla que es su presencia y su libre existencia.”
El Maestro entonces le contó al discípulo la fábula de las dos lagunas:
“Había una vez dos lagunas casi secas. Uno de ellas, a pesar de su agua escasa, no dejaba que las raíces de los árboles de sus orillas fueran a beber a un río cercano. Y es así como estaba rodeada de plantas raquíticas… La otra laguna dejaba que sus árboles estiraran las raíces hacia el río. Así gozaba viendo árboles frondosos en sus orillas y oyendo el canto de las aves que anidaban en sus follajes.”
EL CHO KU REI:
Es el símbolo sagrado de la luz, también conocido como el conector, símbolo de la fuerza o símbolo del poder. Abre el paso al flujo de la energía.
Este sello es definido por el Reiki como el despertador de la energía curativa. Es un símbolo de comienzo y generación de algo nuevo cuyo poder radica básicamente en activar y potenciar la energía del Universo.
El símbolo del Cho Ku Rei es un antiguo legado de Mikao Usui cuya activación entraña fuerzas muy positivas, llenas de sanación y regeneración. Es la primera llave de la puerta del Reiki y necesita de una iniciación previa en esa técnica para poder activarlo.
Multiplica el caudal de energía que canalizamos, de tal forma que cuando lo trazamos, se aumenta el flujo de energía. También es el símbolo de la protección.
Su nombre significa: “el poder está aquí”, "energía aquí y ahora", y al trazarlo se pronuncia su mantra (nombre) tres veces, no necesariamente en voz alta, dependiendo de la situación.
Se usa también para proteger espacios, una habitación, un vehículo, una casa...etc.. se puede aplicar a la comida, al agua, y a cualquier cosa que se os ocurra. Su utilidad es infinita.
Transforma las energías mas densas (conocidas como negativas) en energía mas sutil (positiva).
Es el símbolo sagrado de la luz, también conocido como el conector, símbolo de la fuerza o símbolo del poder. Abre el paso al flujo de la energía.
Este sello es definido por el Reiki como el despertador de la energía curativa. Es un símbolo de comienzo y generación de algo nuevo cuyo poder radica básicamente en activar y potenciar la energía del Universo.
El símbolo del Cho Ku Rei es un antiguo legado de Mikao Usui cuya activación entraña fuerzas muy positivas, llenas de sanación y regeneración. Es la primera llave de la puerta del Reiki y necesita de una iniciación previa en esa técnica para poder activarlo.
Multiplica el caudal de energía que canalizamos, de tal forma que cuando lo trazamos, se aumenta el flujo de energía. También es el símbolo de la protección.
Su nombre significa: “el poder está aquí”, "energía aquí y ahora", y al trazarlo se pronuncia su mantra (nombre) tres veces, no necesariamente en voz alta, dependiendo de la situación.
Se usa también para proteger espacios, una habitación, un vehículo, una casa...etc.. se puede aplicar a la comida, al agua, y a cualquier cosa que se os ocurra. Su utilidad es infinita.
Transforma las energías mas densas (conocidas como negativas) en energía mas sutil (positiva).
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